Abusos criminales

En esta primera entrada hago un resumen de los crímenes de mis padres biológicos.

Mercedes, mi madre biológica, es una psicópata criminal. Es una mujer extremadamente desequilibrada, pero también extremadamente inteligente, lo cual la convierte en una mujer muy peligrosa con una gran capacidad de manipulación. Nunca ha tenido amigos y casi siempre ha hablado mal de las personas con las que ha tenido un trato mínimamente significativo. Como no es capaz de amar, manipula a los demás para que se odien entre sí y la quieran a ella. No sé si Mercedes es consciente de las manipulaciones que hace y los conflictos que crea, quizá lo haga de forma inconsciente. Desgraciadamente, dada su negativa rotunda a que la trate un especialista en salud mental, esto es sólo una conjetura.

Ernesto, mi padre biológico, es un hombre inteligente pero no tanto como Mercedes. Es muy inseguro y susceptible a ser manipulado con facilidad. Es el principal sicario de Mercedes, le hace el trabajo sucio y permite que ella finja ser una víctima inocente.

Probablemente sea imposible conocer el alcance de los engaños, las manipulaciones y las desgracias que ha creado Mercedes con la colaboración de Ernesto. Lo que sigue es una lista de los más notables que he ido descubriendo a lo largo de años de durísimo esfuerzo:

  • Durante los primeros años de mi infancia Mercedes me dio trato de preferencia sobre mis hermanas. Esto era un regalo envenenado. Con ese trato de preferencia creó unos celos patológicos en mi hermana mayor, Virginia, hacia mí, que empezaron cuando yo nací y nunca han desaparecido. Virginia me ha odiado y ha intentado destruirme durante toda mi vida. Esto debió contribuir a crear la gran inseguridad y falta de autoestima que tienen Virginia y Julia (mi hermana pequeña), que luego Mercedes fue avivando por otros métodos. A mí me ha llevado a ser casi incapaz de confiar en nadie porque estoy acostumbrado a que mis hermanas y otras personas me maltraten sin ningún motivo aparente.
  • Manipuló a Ernesto para que nos trasladáramos continuamente de vivienda y de ciudad, aislándonos de familia y amigos que pudieran interferir en sus manipulaciones y abusos.
  • Me convenció desde niño de que puedo confiar en ella y no puedo confiar en nadie más. Entre otras cosas, siempre me ha contado mentiras para dejar mal a los miembros de la familia con los que pudiera tener contacto.
  • Ernesto abusó sexualmente de Julia cuando era una niña muy pequeña. Para ello contó con la complicidad y el apoyo de Mercedes.
  • Mercedes abusó sexualmente de mí, creando en mí una dependencia emocional que ha ido alimentando durante toda mi vida. Cuando yo tenía siete u ocho años adoptó la costumbre de llevarme a su cama a dormir con ella y relegar a Ernesto a dormir solo en otra cama. A raíz de esto Ernesto desarrolló un gran resentimiento hacia mí que Mercedes ha seguido alimentando desde entonces.
  • Cuando yo tenía diez años nos llevó a vivir a Madrid para evitar que nuestra familia de Galicia interfiriese en sus abusos. Manipuló a Ernesto para que pareciera que la idea surgía de él y le culpó de los enormes daños emocionales que nos causó este traslado. Nos trasladó de nuevo a Alcalá de Henares porque en Madrid yo aún conseguí hacer amigos.
  • Mi abuela materna, la madre de Mercedes, nos cuidó a mis hermanas y a mí desde que nacimos hasta que nos trasladamos a Madrid. Durante ese tiempo nos protegió en cierta medida de los abusos de su hija. Mercedes utilizó el traslado a Madrid para deshacerse de su madre y así evitar que siguiera interfiriendo en sus abusos y manipulaciones. Me hizo creer que mi abuela se había ido por voluntad propia, que nos había abandonado. Siguió manteniendo a mi abuela alejada de nosotros durante doce años, hasta que tuvo una embolia y dejó de ser capaz de valerse por sí misma (y menos aún de interferir en las manipulaciones de su hija). Además, Mercedes siempre trataba mal a su madre y me hablaba mal de ella. Todo esto me llevó a desarrollar resentimiento hacia mi abuela.
  • En Alcalá de Henares ninguno de nosotros consiguió hacer amigos durante años, así que Mercedes ya no hizo más traslados.
  • A pesar de todos los abusos que he sufrido, soy mentalmente más fuerte que mis hermanas. Ellas enseguida se doblegaron y aceptaron las mentiras y los abusos de Mercedes y Ernesto, mientras yo les plantaba cara. Por eso Mercedes manipuló a Julia, que era la única persona de mi entorno que aún no era abiertamente hostil hacia mí, para que me atacara también. Poniendo a los cuatro en mi contra esperaba conseguir doblegarme por fin (y hasta cierto punto lo consiguió).
  • Avivó continuamente el conflicto entre Ernesto y yo, manipulando a Ernesto para que abusara física y emocionalmente de mí. Durante toda mi vida, y sobre todo desde el traslado a Alcalá de Henares hasta que abandoné la casa familiar, Ernesto me ha golpeado, insultado y maltratado de varias formas constantemente.
  • Los abusos me llevaron a expresar con frecuencia mi deseo de morir. A los trece años intenté suicidarme. Mercedes y Ernesto encubrieron mi intento de suicidio y consiguieron convencer a todo el mundo (yo mismo incluido) de que había sido un accidente. Mientras me recuperaba de las heridas que sufrí me dieron un poco de tregua, pero después los abusos comenzaron de nuevo, con más intensidad aún.
  • Cuando tenía quince años empecé a desarrollar una vaga noción de la gravedad de estos abusos. Aunque no entendía casi nada de lo que estaba ocurriendo, empecé a buscar soluciones, y desde entonces mi vida es una lucha constante por enfrentarme a estos abusos y superar sus secuelas.
  • A los veintidós años por fin reuní el coraje para ir a vivir a otro lugar, y pasé años sin tener contacto con ningún miembro de mi familia.
  • Durante casi toda mi vida adulta mantuve una relación romántica con Susana, una mujer que reproducía el comportamiento de Mercedes, abusando de mí emocionalmente y aislándome del resto del mundo, aunque no con tanta crueldad como Mercedes.
  • En 2014 terminé mi relación con Susana e intenté retomar el contacto con mis primos y tíos. Pero Mercedes manipuló a todos (incluido yo mismo) para seguir manteniéndome aislado, y consiguió que todos dejaran de hablarme.

Como consecuencia de todo esto sufro un desequilibrio emocional muy grave que incluye depresión, ansiedad y apego desorganizado. Llevo diecinueve años en tratamiento con antidepresivos y otras medicaciones similares. A pesar de mis esfuerzos nunca he conseguido desarrollar relaciones sociales, familiares, románticas o laborales sanas.

Abused by my ex girlfriend

Over the last few years it has been very traumatic to realize how my mother has betrayed me and abused me throughout my life. A few months ago I started to face the fact that Sandra, my ex girlfriend, has done approximately the same.

Sandra was my partner between 1995 and 2014. Until 2007 we were “officially” a couple. In 2007 I split up with her, but until 2014 we kept behaving as a couple in many ways. Only recently have I realized that most of those years Sandra abused me, betrayed me and deceived me. However, until quite recently I only said great things about her: She loved me so much, I owed her everything, I was so lucky to have found her, etc.

When I met Sandra I was shattered by the abuses of my parents. When I was thirteen I tried to commit suicide by riding my bike into an SUV. I did it because my parents were heavily mistreating me. The SUV nearly killed me, I was in hospital for two weeks and using a wheelchair and clutches for the next three months. During those three months my parents reduced their abuses and let me have some peace. I had an almost miraculous recovery, but after that their abuse became even worse. My father mistreated me even more than before: He used to hit me, insult me, and say he was going to beat me up until he killed me. My mother pretended she was on my side, but in fact she was always stirring the conflict between my father and me and manipulating my father to make him aggressive and violent towards me. My father is the thug of my mother, but back then I thought that my mother was good, she tricked my sisters and me into believing that she was a victim of my father. Here I explain in more detail some of the abuses of my parents.

I started to date Sandra when I was seventeen. For the first time in many years I felt loved. From the beginning of our relationship we spent a lot of time together. Both of us were virgins (at least that’s what she said) and we started to have sex immediately. However, she had a pathological behaviour from the beginning. I had to call her every day, if I didn’t she would make a big fuss. Her determination to create drama at the slightest opportunity troubled me, but compared to the abuses of my parents it was heaven, I was delighted with her. Her drama was better than the sexual abuses of my mother or the death threats of my father.

Little by little Sandra’s control over me increased. Before I met Sandra my mother thoroughly dominated me. My mother was certain that it didn’t matter what she did to me, I would always chase after her even if she abused me, so she kept abusing me. For years she remained confident that she controlled me completely in spite of my relationship with Sandra. Little by little I started to get farther away from my mother and closer to Sandra, and to become more dependent on Sandra. Sandra was my escape from the hell of living with my parents. Faced with the choice between hell and a little abuse from Sandra, I certainly preferred Sandra’s abuse.

I created a family through my relationship with Sandra. Her parents, her siblings, her nieces and even her in-laws became my family, a family that was much more real than my biological family. I spent a lot of time with them, they didn’t mistreat me and I could count on them to some degree.

Meanwhile, my parents kept abusing me until I decided to severe ties with them in 1999. For five years (1999-2004) I had no contact with any member of my biological family and focused on Sandra and her (our?) family. Eventually my mother accepted that Sandra was a serious rival in the contest for controlling me. She got back in touch with me and started to be so kind with me. All of a sudden I became her beloved child. She used to say very often that I was great and that she loved me so much, which was so hypocritical, of course.

My mother has never loved me, but neither has Sandra. Loving someone means looking for the best for them, trying to help them be as happy as possible. Usually with you, but also without you if that’s the best for them. Sandra didn’t want that, she wanted the opposite. Just like my mother, she wanted to keep me as isolated as possible to make sure that I was hers, and hers alone. That was the same my mother had done before, although my mother did it in a much more brutal way, of course. After all, during my relationship with Sandra I was an adult, and, at least in theory, I was capable of standing up for myself, whereas my mother isolated me and abused me when I was a child and I didn’t have any chance of standing up for myself.

Paradoxically enough, Sandra and I were supposed to have an open relationship. This idea of an open relationship didn’t have much to do with reality, though. It was an “open relationship” in which, even after splitting up, for six years Sandra kept manipulating me to keep me away from other women. It was the opposite of an open relationship, she required me to give her everything.

Although our relationship lasted eighteen years, we only lived together for two years, over two different periods. In these two periods there were times when I didn’t want to have sex with her. Maybe the reason is that she was much more a mother (a very twisted one) than a girlfriend for me. So maybe I didn’t want to have sex with her because I didn’t want to have sex with my mother. When that happened she got so upset. She accepted her role of being my mother in every sense except for the sex. Sex was so important for her, she wanted a lot of sex and got very angry if I wasn’t up for it.

In December 2007 I split with Sandra and we “officially” ceased to be a couple. However, we still lived together (without sex) for another nine months, and for most practical purposes we still behaved as a couple for another six years. Over those six years we were in touch almost all the time. I told her almost everything about my life, and we even had sex now and then. “Officially” she was no longer my girlfriend, but she still had a huge influence in my life. I used to do almost everything she wanted me to do. When she didn’t want me to hang out with someone (usually a woman), she showed clearly her rejection towards that person. Then, without being aware of what I was doing, I quickly and sharply stopped dealing with that person. All of that still affects my life significantly nowadays. Over the years I severed ties with all the people Sandra disapproved of. Now I barely have any friends, and two of the friends I have managed to keep are people whom Sandra approved of back in the day. Now I wonder why I allowed Sandra to tell me what I could and couldn’t do, who I could and couldn’t see. I think I accepted it because I wanted to see her as a “good mother”, I felt she was the only person who had ever loved me. But I need to accept that she didn’t. She’s obsessed with me, but that’s not love.

In spite of all of this I always saw Sandra in a very positive light. Sandra always said that we would love each other forever even if we were no longer a couple, even if we lost contact, and I believed her. Between 2010 and 2014 I told my therapist this and other similar fictions about Sandra. From these fictions my therapist returned a very distorted view of Sandra. She said: Healthy mother-son relationships are based on unconditional love, the son feels loved in an unconditional way. Your mother didn’t give you that. That made you develop the belief that you were not worth of the love of others. But when you met Sandra she treated you as though she was your mother and gave you something similar to that unconditional love you yearned for. Sandra’s love helped you to understood that you deserve to be loved. A part of that might be connected to reality, but Sandra didn’t really love me, unconditionally or otherwise. Sandra only wanted me if I did what she wanted. But I wanted to believe that she loved me and that her love was unconditional, and that’s what I conveyed every time I talked about Sandra.

For years I kept building these fictions about Sandra in my therapy sessions. For the six years we stayed in touch after splitting up, Sandra used to say that she didn’t have romantic relationships with any men (I don’t know if that was true), and she told me how she sabotaged all her friendships with men. That, coupled with my constant rejection of other women, led me to develop the idea that Sandra and I were blocking each other’s lives. My interpretation at the time was that, by staying in touch with each other, I was interfering with her relationships and she was interfering with mine. That interpretation was wrong. It’s true that I was allowing Sandra to block my interactions with other people, but I was doing nothing to block hers. Actually, I was doing the opposite. She used to spend hours telling me about her friendships with men and I would listen, support her and give her lots of advice to help her to improve those relations. Anyway, with the help of my therapists I used this wrong interpretation to reach the conclusion that the best for both of us was to severe ties, which would allow us to open up to other people and other relations. The premise was wrong, but the conclusion was right, at least for me.

It took me years to actually do it, but in September 2014 I eventually managed to stop the contact with Sandra. My approach at the time was completely different from the one I have now. Back then I still didn’t understand that her behaviour towards me was abusive. For several months I went over the idea and considered the best way of doing it. When I eventually told her, I spent several hours talking to her and explaining my decision. Before I left I hugged her and said “I love you so much, but I know this is the best for both of us. Even if you don’t agree now, you will thank me in the future”.

Other women

After I stopped the contact with Sandra I had other less important relationships with women who are similar to Sandra and my mother to some extent. It looks like that’s what I seek, find and get. I’m never going to find a criminal as dangerous as my mother, but Sandra, as well as Anna and Silvia -whom I dated later- lie, deceive and manipulate to achieve what they want with men just like my mother does. For them, deception and manipulation are the basis of their relationships with men. That seems to be the kind of woman I bring into my life.

From February 2016 until December 2017 I had a romantic relationship with Silvia. It was a quite strange relationship because “officially” it was a friendship and we never had sex. Actually, I told her quite bluntly that I didn’t want sex with her. She would certainly describe our relationship in very different terms, though. She would say that we never had a romantic relationship at all. She would also say that it was her who rejected me, not the other way around. I had met Silvia back in 2004. Sandra quickly became jealous of her. She manipulated me against Silvia until I eventually ditched her in 2010. However, I got back in touch with Silvia in 2016. “Officially” we were just friends, but it was clear that there was a lot more going on. For almost two years she sabotaged most of my interactions with women. Our relationship finished in December 2017, when I finally complained about all this sabotaging. I avoided mentioning her obvious romantic interest in me, but it was too obvious that the goal of her sabotaging was to have me just for her. She probably felt humiliated: Not only was I rejecting her, I was actually throwing it in her face. Then history repeated: She decided that she no longer wanted to be my “friend”, but she also decided to isolate me from all our mutual friends. She badmouthed me and manipulated them until all of them left me behind, including some that I had introduced to her and she had only known for a few months. Silvia’s behaviour was despicable, but obviously the origin of this problem is not my relation with Silvia, not even my relation with Sandra. It comes from my relation with my mother.

Restarting the contact with Sandra

When I severed ties with Sandra in 2014 she didn’t give up. She didn’t do anything explicit, but she used several tricks in more or less subtle ways to restart the contact with me. Some were quite simple: Until 2014 she had never used Facebook. However, after the last time we met she created a Facebook account and used it to visit my Facebook page constantly, so Facebook was always suggesting that I got in touch with her. For more than a year I kept receiving those suggestions, and I knew that meant she was visiting my Facebook page. It was like receiving a daily request to go back to her.

She also used some more twisted tricks: In November 2017 I managed to do something quite extraordinary for me: I got a date with Paula, a woman I liked, who got along with me, and with whom communication worked pretty well. The morning before our date I received a call from a woman who asked for Sandra. This woman confirmed she hadn’t made a mistake when dialling the number, Sandra had actually given her my phone number. A year later I asked Sandra to explain this phone call and she gave me a very stupid excuse: She said that this was a sales woman who had requested her number to sell her some beauty products. According to her, she initially decided to give the sales woman her real number, but then changed her mind as she was speaking, decided to give her a fake number instead, and eventually gave her my number “by mistake”. Quite unsurprisingly, that evening I managed to screw up my date to the point that Paula didn’t want to see me again. As I write I realize that it was only a few weeks later that I stopped my relation with Silvia. While stopping my relation with Silvia was quite healthy, it looks like Sandra’s trick played a big part on that.

Between 2014 and 2018 Sandra never called me or texted me directly, but she kept using these and other tricks, subtly but constantly, to get back in touch with me. 2014-2018 was roughly the period during which I rediscovered and faced the worst abuses of my parents, including their sexual abuses. I still don’t understand many aspects of those abuses. Sandra, having shared my life for eighteen years, knows my parents very well, at some points she even discovered things about them that even I didn’t know. Apart from that, Sandra is also a survivor of sexual abuses, although her abuses were far less serious than mine. Seeing her determination to restart the contact with me, I considered the idea of helping each other to deal with these abuses. In June 2018 I finally called her and said “we haven’t talked in a long time, but I’d like you to help me deal with the abuses of my parents. I think you can help me to understand, and I think that I can help you to deal with the abuses you suffered”.

Her initial reaction was very positive. She said she didn’t want to discuss her abuses, but she was willing to help me with my problems. With hindsight, she probably thought that the real reason why I was contacting her was that I wanted to restart our romantic relationship. Her positive attitude was very short lived because I made it clear very soon that that was not going to happen. I wanted her help with this problem, but nothing more. When she understood this her attitude changed dramatically. All of a sudden she was too busy to take my calls. The tone of her messages became very unpleasant. She started to repeat a bunch of lies about me that she used to say often during our relationship: She said that I mistreated her, and that when I moved to Ireland she stayed in touch with me to support me because I was so alone. I have always been very isolated indeed. But she never wanted to help me. Quite the opposite, she wanted to isolate me even more. For years I had heard these lies, and deep inside I always knew they were lies, but until then I had forced myself to believe them to be able to stay with Sandra. But after four years of “Sandra detox”, when I heard these lies again I finally managed to answer.

My answer was quite soft, given the circumstances. I sent her a mail reminding her in a conciliatory tone that reality was quite different than what she said. I reminded her, for instance, of the lies she told me about Silvia to trick me into ditching her. And that, indeed, I did ditch Silvia to make her happy. Badmouthing Silvia to keep me away from her was not trying to help me overcome my isolation. It was trying to isolate me even more. Sandra’s answer to my mail was “I prefer not to talk to you again”. That was the turning point, the moment in which I started to realize who Sandra really is. Still, it took me a long time to react. Back then my life was horrible, as usual, but it was still a bit better than it is now. I had met a woman I liked and I was excited about that. Even after Sandra’s answer I hoped we could fix our conflict. It took me months to start to acknowledge that Sandra had been deceiving me for eighteen years. I started to realize that my life is roughly divided in two halves: The first half was dominated by the abuses of my mother, the second half was dominated by the abuses of my ex girlfriend.

In December I had a conversation with Corinna, a woman who befriended Sandra for one or two years. During that time they shared many confidences, but after a while Corinna decided to finish their friendship. The reason was that Sandra was so selfish. Corinna has her own problems, like everybody, but Sandra didn’t care about that, she only wanted to talk about me. Corinna didn’t tell me anything new, deep inside I already knew that’s who Sandra is. I had been seeing it for eighteen years, and Sandra’s behaviour with me was far worse than it was with Corinna. But it was very important for me to talk to someone who’s had an experience similar to mine, it helped me to accept who Sandra is.

No wonder I reject women.

Intento de suicidio

Correo para Ernesto:

Cuando tenía trece años estaba tan deprimido y hundido por los crímenes que Mercedes y tú cometíais contra mí que intenté suicidarme. Me lancé con mi bicicleta delante de un todo terreno que venía a toda velocidad. Antes de hacerlo me oculté detrás de un autobús, de forma que el conductor del todoterreno ni siquiera me viera venir. El pobre hombre no tuvo tiempo de reaccionar y me embistió de lleno. Fue un milagro (o quizá una desgracia) que sobreviviera.

El golpe me rompió una pierna, una mano y la nariz; me dejó magulladuras por todo el cuerpo y cicatrices y secuelas que sigo sufriendo hoy en día. Nunca he sido capaz de recordar el golpe ni los treinta o cuarenta minutos siguientes. Según los médicos, el trauma fue tan horrible que mi cerebro lo eliminó de mi memoria para no sufrir con el recuerdo.

A ti se te da muy bien dibujar esquemas. Dibujaste un esquema de la carretera, del coche y de la bicicleta para entender lo que había ocurrido. Me pediste que usara el esquema para explicártelo. Entendiste perfectamente que había sido un intento de suicidio, pero no estabas dispuesto a aceptarlo. Yo había intentado suicidarme porque tú (dejándote manipular por Mercedes) habías convertido mi vida en un infierno. Tú eras responsable de que yo quisiera suicidarme y casi lo consiguiera. Pero de eso no se podía enterar nadie. Sobre todo, no podía enterarse nadie de la familia.

Para Mercedes fue fácil evitar que su familia se enterara: simplemente no lo contó. Ya nos tenía tan manipulados y aislados de Cangas que sabía que nosotros tampoco lo íbamos a contar. La abuela Mercedes murió (once años después) sin saber nada de mi intento de suicidio, y el resto de la familia de Cangas siguió sin saber nada hasta que yo se lo conté hace dos años.

Tú sí avisaste a tu familia, pero les mentiste, como siempre. Encubristeis mi intento de suicidio e hiciste que pareciera un accidente. Obviamente no queríais que se enteraran de que su nieto/sobrino/primo de trece años había intentado suicidarse, y mucho menos del por qué. ¿Te suena la expresión “hacer que parezca un accidente”? Seguro que la has oído. Es la forma de operar de la mafia.

Vuestra maniobra de encubrimiento fue muy complicada y retorcida, lo que había ocurrido era demasiado evidente. Convencisteis a todo el mundo, yo mismo incluido, de que había sido un accidente. No debió ser difícil convencerme a mí. Yo era un niño de trece años torturado, hundido, asustado y completamente aislado, dispuesto a hacer y a creer cualquier cosa con tal de recibir un poco de atención de mis padres. Y si Julia y Virginia se dieron cuenta de lo que había ocurrido realmente, sabían de sobra que no les convenía decir nada.

Pero convencer a tu familia (e imagino que también a médicos o psicólogos que se interesaran por lo ocurrido) debió ser otra historia. Para libraros de vuestra culpa teníais que hacerla recaer sobre otro. Necesitabais un cabeza de turco. El candidato perfecto era el conductor del todoterreno, un melenudo que había atropellado y casi matado a un niño.

Como de costumbre, Mercedes te utilizó para hacer el trabajo sucio. Me dijiste que ibas a llevar a juicio al conductor del todoterreno, y que probablemente nos dieran una indemnización. Me dijiste que en el juicio me limitara a decir que no recordaba nada. Es decir, me pediste que mintiera por dinero. Prostituisteis a vuestro hijo de trece años que estaba postrado en una cama de hospital. Me convenciste de que acusara a un hombre inocente de herir y casi matar a un niño.

Me sentí fatal, aquello estaba muy podrido. Protesté un poco, pero ni siquiera me atreví a mencionar lo evidente: me estabas pidiendo que mintiera para condenar a un inocente. Sólo me atreví a decir que el conductor del todoterreno podría verse en problemas si tenía que pagarnos aquel dinero. Tú dijiste que no me preocupara por eso, que el dinero lo pagaría su compañía de seguros. No me atreví a protestar más.

El juicio fue una ceremonia de expiación. Cuando el juez dictó sentencia, el dinero fue lo de menos. Al condenar al conductor, el juez os absolvió de vuestros crímenes, de la culpa de torturar a vuestro propio hijo hasta casi matarlo. El veredicto de culpabilidad para el conductor era un veredicto de inocencia para vosotros. Sin el juicio, el riesgo de que la verdad saliera a la luz era demasiado grande. El juez dejó zanjada la cuestión de forma tajante: No hubo intento de suicidio. La culpa la tuvo el conductor del todoterreno. Vuestro  comportamiento no era malo, no era culpable ni merecía castigo. Y, puesto que vuestro comportamiento no era malo, no había motivo para que no siguierais comportándoos igual.

ForoGAM

Hace unos meses escribí una presentación en ForoGAM, un grupo de ayuda mutua de internet para supervivientes de abusos sexuales. Estos son los primeros mensajes de ese hilo. Los nombres de los miembros del grupo que participaron son inventados para proteger su privacidad.

¿Qué significa abuso sexual?

Alonso el Vie 1 jul, 22:07

Me presento con una pregunta porque no tengo claro si yo he sido víctima de abusos sexuales. Os cuento:

La historia de mi vida es la historia de las manipulaciones y engaños de Mercedes, mi madre biológica, y de mis intentos de enfrentarme a esos engaños. Digo madre biológica porque no se ha comportado nunca como una madre. Me crió básicamente para que fuera su esclavo emocional, y en general lo ha conseguido. Por eso no utilizo la palabra “madre” para referirme a ella. Mercedes es una mujer muy desequilibrada y muy inteligente, lo cual la convierte en una persona muy peligrosa con una gran capacidad de manipulación.

Cuando era un niño estaba enamorado de Mercedes (y es posible que lo siga estando). Mercedes me manipuló para crear en mí un enorme complejo de Edipo. Yo siempre le pedía que me dejara dormir con ella, pero sólo con ella, no con Ernesto (mi padre biológico), y a veces me decía que sí. Cuando yo dormía con ella, Ernesto se iba a dormir solo en otra habitación.

Cuando dormíamos juntos Mercedes era muy cariñosa conmigo, me contaba historias y me tocaba y me besaba mucho. Creo que dejé de hacer esto cuando tenía unos diez años. Mi psicólogo me explicó que para Ernesto esto no debió tener ninguna gracia, ya que le estaba quitando a su mujer.

Durante casi toda mi vida Mercedes se ha esforzado por crear odio entre Ernesto y yo, de forma que nos peleásemos por “su amor”. Pero al principio yo era un niño, no tenía ninguna posibilidad de ganar. Ernesto centró su vida en destruir la mía. Me golpeaba, me insultaba y me maltrataba de todas las maneras que se le ocurrían. Cuando tenía trece años intenté suicidarme lanzándome con mi bicicleta delante de un todoterreno que me embistió a gran velocidad. Sobreviví casi milagrosamente. Sufrí lesiones muy graves, aunque afortunadamente las secuelas físicas que tengo hoy en día son relativamente pequeñas.

Mercedes siempre ha tenido épocas en las que ha sido demasiado cariñosa conmigo. Tiene la costumbre de tocarme y acariciarme de una forma demasiado íntima y sensual. Creo recordar que siendo niño le gustaba morderme suavemente las orejas y chuparme con la lengua. En cierta ocasión, cuando tenía doce o trece años, me tocó el pene y dijo algo así como “vaya, qué grande lo tienes”. Yo me aparté molesto, pero en aquel momento no le di importancia. Estas caricias me provocan una sensación de placer y asco al mismo tiempo.

Hace un año y pico, después de vivir quince años por mi cuenta, me vine a vivir con Mercedes con el objetivo de enfrentarme a este complejo de Edipo. He hecho algunos avances, pero me está costando muchísimo. Hasta hace unos meses Mercedes solía entrar en mi habitación cuando me oía gritar en mis pesadillas. Se acercaba a mí y me “intentaba consolar” acariciándome de una forma muy sensual. Al principio yo me tapaba con la sábana y la manta para que no hiciera eso. Por fin reuní el valor para exigirle que no volviera a hacerlo. Se disgustó muchísimo. Manipuló a Ernesto y a mis hermanas para que me atacaran de nuevo, y fue a pasar una semana a casa de su hermano para ponerme a parir y crear conflicto entre nosotros.

Sigo sin tener claro si fui víctima de abusos sexuales por parte de Mercedes. He leído el artículo del foro sobre abuso sexual en hombres y me he dado cuenta de que sufro casi todos los síntomas de los hombres que han sido víctimas de abuso sexual. Me gustaría saber si lo fui, y si este foro es adecuado para mí. En caso contrario, me vendría muy bien que me aconsejarais algún otro foro o comunidad que pueda ayudarme.

Gracias.

Raquel el Vie 1 jul, 22:25

Alonso escribió: Sigo sin tener claro si fui víctima de abusos sexuales por parte de Mercedes. He leído el artículo del foro sobre abuso sexual en hombres y me he dado cuenta de que sufro casi todos los síntomas de los hombres que han sido víctimas de abuso sexual. Me gustaría saber si lo fui, y si este foro es adecuado para mí. En caso contrario, me vendría muy bien que me aconsejarais algún otro foro o comunidad que pueda ayudarme.

Pues yo te diría que si camina como un pato, nada como un pato y vuela como un pato, posiblemente sea un pato. Pero en realidad lo que tienes que plantearte es: ¿ella te ha tocado o utilizado de manera sexual? ¿Te ha hecho sentir incómodo? Pues entonces SÍ has sufrido abuso sexual infantil. Es así de simple. Así que yo diría que estás en el sitio adecuado.

Juan el Sáb 2 jul, 01:15

Alonso,

Bienvenido al foro. Soy hombre y te puedo ayudar con este tema porque (entre otras cosas) también he vivido esta situación que describes.

Primera cuestión: lo que describes es un ASI con todas las letras. Un ASI madre-hijo con perfil típico: sin agresividad, a través de la seducción, manipulación emocional y erotización progresiva de la relación.

Segunda cuestión: olvídate para siempre jamás del ‘Complejo de Edipo’. No existe, no es más que una patraña. El mismo Sigmund Freud creó este concepto para replicarse a sí mismo. En sus ‘Escritos sobre la histeria’ aseveró que el ASI intrafamiliar era una realidad MUY extendida entre la clase burguesa vienesa de mediados y finales del siglo XIX y que esto ocasionaba neurosis. Fue un escándalo mayúsculo (era la época victoriana, la misma doble moral que condenó a trabajos forzados a Oscar Wilde por su homosexualidad en la misma época).

Freud creó una alternativa teórica para limar los aspectos más explosivos de sus investigaciones: el complejo de Edipo / Electra. Según el cual, los niños y las niñas sienten deseo sexual y atracción espontánea por sus padres / madres. Con este concepto se creó una narrativa que consideraba las revelaciones de ASI o incesto como elaboraciones del paciente (fantasía o neurosis no elaborada). Esto creó lo que se denominó ‘El gran silencio’ (desde 1880s hasta mediados de los 1970s). El ASI fue considerado una ficción hasta el impacto de la Segunda Ola del Feminismo (a través de la filósofa Simone du Beauvoir) y la liberación social y política de la mujer en los 1960s, 70s y 80s.

A nivel técnico y teórico, el ASI no se investigó de forma rigurosa hasta mediados de los 1970s y 1980s.

El ASI padecido por hombres fue aún más tardío. Hasta los 1990s NO se reconoció su incidencia e impacto masivo. Tan sólo se hablaba de los hombres que fueron abusados como ‘abusadores en potencia’. A mediados de los 1990s se publicaron los primeros textos con rigor técnico y clínico específicamente centrados en la rehabilitación del ASI masculino.

Actualmente hay recursos muy buenos, pero en inglés (iré traduciendo a medida que sea posible).

En la tragedia original Edipo NO sabe que se acuesta con su madre hasta que se desencadena la tragedia. De hecho, Edipo toma todas las decisiones necesarias para evitar que la profecía se cumpla (lo cual, paradójicamente, desencadena la tragedia).

Un ASI madre-hijo es la forma que permanece más oculta, porque es un tabú dentro de otro tabú.

Sin embargo, el ASI madre-hijo es real (yo lo viví, también) y cursa de forma diferente a los ASI cometidos por hombres sobre niños y niñas.

En la bibliografía especializada (muy escasa), se considera la forma más destructiva de abuso. También es la que tiene menor incidencia o evidencias (en parte debido a que los afectados callan, no se habla de esto).

Casi todo lo que encontrarás sobre ASI madre-hijo en este foro lo he escrito o he participado en su desarrollo. Estás en el espacio adecuado.

Te animo a que leas y participes todo lo que quieras / puedas. No te calles, no te censures: lee, pregunta, participa. Es mucho más productivo de lo que puedes imaginar en un principio.

Esta película te puede ayudar a ubicar y comprender tu situación, dimensionar el ASI como consecuencia del abuso emocional (no es escabrosa y es muy realista):

http://forogam.foroactivo.com/t4004-mi-hijo-mon-fils-a-moi-martial-fougeron-2006-sobre-asi-madre-hijo

Alonso el Sáb 2 jul, 02:30

Muchas gracias, Juan, lo que has escrito me ayuda a sentirme un poco mejor. Tengo que reconocer que no sé casi nada del complejo de Edipo. Uso la expresión como equivalente a “enamoramiento de la madre”. Pero creo que voy a dejar de usar esa expresión y decir simplemente abuso sexual, o abuso sexual materno.

Soy bilingüe, así que si pones enlaces a cosas en inglés me vendrá muy bien.

He leído tu descripción de la película y he encontrado varios parecidos con mi situación. El que más me ha llamado la atención es lo que has llamado “la prohibición explícita de mantener contacto con otros espacios, otros coetáneos”. Pero Mercedes es más lista. Mercedes no prohíbe, Mercedes manipula para que no hagas lo que no quiere que hagas.

Durante los últimos treinta años ha hecho un esfuerzo enorme para mantenerme (y en menor medida, también a Ernesto y a mis hermanas) aislado de todo el mundo. Manipuló a Ernesto para que rompiera la relación con su familia. Nos contó mentiras horribles sobre su propia familia y poco a poco fue cortando los lazos con ellos. Cuando tenía diez años, echó de casa a mi abuela (su propia madre), que es el único familiar que me ha querido. Mi abuela me llevaba cuidando desde niño, y me imagino que debió interponerse cuando vio las barbaridades que Mercedes hacía y decía. Vivíamos en Galicia, pero Mercedes trasladó a la familia en secreto a Madrid, que es uno de las ciudades de España más alejadas de toda la familia (aparte de Galicia, tenemos familia en Tarragona, Valencia y Murcia). En Madrid mis hermanas no tenían amigos, pero yo me adapté sorprendentemente bien e hice muchos amigos, así que al año siguiente Mercedes trasladó otra vez a la familia, esta vez a Alcalá de Henares. En Alcalá de Henares ya no fui capaz de hacer ningún amigo, y aquí nos quedamos a vivir hasta hoy (yo he vivido en más sitios, pero ahora estoy otra vez en Alcalá).

Además de manipular a Ernesto, manipuló a mis hermanas para que se pusieran en mi contra y no me apoyaran ni siquiera cuando intenté suicidarme. Ocultó mi intento de suicidio, hace solo dos años me enteré de que su familia, incluida mi abuela, no sabía nada. Así consiguió engañarme del todo y hacerme creer que mi abuela no me quería, ya que ni siquiera había venido a verme al hospital.

Hace dos años reuní por fin la fuerza para ponerme otra vez en contacto con tíos y primos. En cuanto se enteró, Mercedes puso todo su empeño en envenenar la relación hasta que consiguió que casi nadie en la familia me hable. Lo peor es que buena parte del trabajo sucio se lo hice yo mismo. Mercedes se dedicó a meter veneno a mis espaldas a diestro y siniestro, pero el conflicto que destruyó mi relación con la familia de Galicia lo creé yo, que de forma subconsciente, sin darme cuenta de lo que hacía, les golpeé en su punto más débil. Aunque nos tiene a todos manipulados, lo más triste es lo manipulado que me tiene a mí mismo, que a pesar de lo mucho que me duele, y a pesar de que ya conozco sus engaños, no consigo enfrentarme a ella y sigo haciendo lo que quiere.

En fin, gracias por el apoyo. A ver si consigo ponerme a ver la película, ahora mismo se me hace un mundo.

María el Sáb 2 jul, 02:31

¡¡¡Hola Alonso, bienvenido al foro!!!

Yo sí creo en la existencia del Complejo de Edipo. Pero una cosa es el Complejo de Edipo “normal” que puede tener una criatura y que tiene mucho que ver con identificación de roles, desarrollo libidinal, etc., y otra cosa muy distinta es un abuso sexual.

Freud comenzó a desarrollar la Teoría de la Seducción, la cual no abandonó nunca, pero no pudo seguir esa línea teórica porque por poco lo queman en la hoguera. La sociedad médica de su época hizo que quedara casi en la calle, le boicotearon para que no tuviera pacientes a los que atender.

En 1933 Sandor Ferenczi insistió en el asunto en su conferencia “Confusión de Lengua entre los adultos y el niño (el lenguaje de la ternura y la pasión)”. Entre otras cosas dijo:

“Calificaré tal estadio como el del amor objetal pasivo, o estadio de la ternura. Pueden aparecer rasgos de amor objetal pero sólo como fantasías, de manera más bien lúdica. De esta forma, casi todos los niños juegan con la idea de ocupar el lugar del progenitor del mismo sexo para convertirse en pareja del otro, aunque sólo sea de forma imaginaria. En realidad ni querrían ni podrían pasar de la ternura, y sobre todo de la ternura maternal. Si en el momento de esta fase de ternura se impone a los niños más amor o un amor diferente al que desean, pueden ocasionárseles consecuencias patológicas del mismo modo que ocurre con la privación de amor hasta ahora aludida. Esto nos llevaría muy lejos al hablar de todas las neurosis y consecuencias caracterológicas que pueden resultar de la apertura precoz a formas de amor apasionado, teñido de sentimientos de culpabilidad en un ser inmaduro e inocente. La consecuencia no puede ser otra que la confusión de lenguas a la que aludo con el título de esta conferencia.” Ferenczi también tuvo muchos problemas por este tipo de ideas.

Algo que pocas veces se menciona al describir a Edipo es que Layo, su padre, era un pederasta reconocido, secuestraba muchachos púberes para violarlos. Algunos creen que por eso decidió colgar a su hijo varón, Edipo, por los pies de una rama de árbol para que muriese. Tal vez para evitar sentirse “tentado”.

Alonso, decís que ya de chico tu mamá te mordía la oreja y la culpaba con la lengua, eso es un acto íntimo en una relación de pareja, claramente un abuso hacia un niño. Evidentemente tu progenitora es una perversa y una manipuladora. El problema con esa clase de gente es que manipulan y hacen las cosas de tal manera que confunden, logran que dudes de tus propias percepciones.

¡Lee y participa cuanto quieras!

Por María el Sáb 2 jul, 02:35

¡Alonso, se cruzaron nuestros mensajes!

Yo te diría que no creo que sea buena idea que sigas en contacto con tu madre, la única forma de salir de su influencia es contacto cero, si no te siguen manipulando sin que siquiera te des cuenta. ¿Estás haciendo alguna terapia ahora?

¡Abrazo!

Pedro el Sáb 2 jul, 07:26

Ahora entiendo por qué odiaba más a mi madre que a mi padre. Mi historia es similar a la de Alonso. Hace unas horas leí la historia de Alonso, así como vuestras respuestas y de repente comenzaron a venir flashes. Me acosté pero no pude dormir. Lo que yo creía que eran sueños de la adolescencia ahora soy consciente de que fueron realmente abusos sexuales reales por parte de mi madre. En fin, ya nada me sorprende. No he dormido en toda la noche. Pero tampoco me siento extremadamente mal, diría que me siento liberado. Después de haber revivido el terror que sentí con los abusos de mi padre la otra noche, recordar y sentir los de mi madre no ha sido para tanto, no al menos de momento. Pero creo que el cuerpo se va haciendo resiliente y seguramente dosifica los recuerdos por autoprotección. En fin, que lástima de ser humano.

Juan el Sáb 2 jul, 08:19

Pedro, María, Alonso:

En el caso de un ASI madre-hijo, la narrativa y el proceso de seducción tienen mucho más peso e influencia de lo que suele suceder en otras casuísticas (en este sentido, Ferenczi describe una estructura relacional y narrativa, no un ‘síndrome o conjunto de síntomas’ como Freud).

Es decir, es un proceso en el que variables emocionales (previas y facilitadoras del abuso) son clave: la madre introduce la codependencia, la confusión de los límites, la ambivalencia y la erotización de la relación filial de forma progresiva. Manipula al hijo para que cada paso hacia el ASI sea percibido de forma distorsionada, sembrando un deseo e introduciendo la confusión o ambivalencia emocional desde el minuto 0. También es muy habitual que se invierta la carga de la relación, de manera que suele darse un juego de poder duro, en el que el hijo es excitado deliberadamente y es invitado (de forma más o menos abierta) a seguir, a tomar la iniciativa y a asumir o facilitar el próximo paso.

¿Por qué ocurre esto? Porque la madre proyecta el rol masculino típico en el niño, que además es su hijo. Es decir, el hecho que se transgreda el límite por parte de la madre no le resta riesgo, si no que le suma (en la narrativa de la madre abusadora) interés y valor: trata de obtener todo lo que quiere de la parte masculina, sumada a una lealtad y vinculación emocional inquebrantable. Una situación característica de esta casuística es aquella en la que madre e hijo comparten la cama de matrimonio. El niño, de forma espontánea busca el contacto y la vinculación afectiva con la madre. La confusión y manipulación progresiva va introduciendo una erotización más o menos abierta en esta relación. Un paso estratégico, facilitador de una dinámica de ASI progresivamente abierta, sucede cuando la madre fetichiza al hijo, aludiendo abiertamente a su sexo o a sus necesidades como mujer (el comentario que refiere Alonso va en este sentido). El impacto que tiene una verbalización del tipo ‘Me gusta / halaga / excita notar tu erección  cuando me abrazas como tu padre’ (o mil y una variaciones sobre esta idea) porque me siento amada / atractiva / deseada…’ (Esta frase NO es broma, lo puedo asegurar…) es como un cortocircuito en el sistema emocional del hijo. El impacto que tiene es devastador, porque introduce una de las ideas clave del ASI madre-hijo, que define y facilita este abuso: plantear una y otra vez el afecto sexualizado como una forma de comunicación o expresión del vínculo, algo que (en la narrativa de la madre) no destruye la relación, si no que la lleva a otro nivel (‘eres especial’ y similares).

Es muy habitual que se inicie un proceso de devenir la pareja o espos@ sustitutoria de la madre (sí, TAMBIÉN existe el ASI madre-hija). Esto implica verbalizaciones, actitudes, gestos, lenguaje no verbal, expectativas, etcétera. Todo es aparentemente muy sutil, puede llegar a confundirse como una ‘crianza diferente’, aparentemente no pasa nada abiertamente abusivo.

Sin embargo, el proceso es tal vez más lento, menos brusco que con un ASI cometido a manos de un hombre. Esto implica que sea un proceso mucho más ambivalente, insidioso y MUY eficaz. La narrativa de la madre se extiende como una extorsión emocional abierta, en ocasiones muy agresiva, pero raramente violenta.

Este proceso tiene un paso estratégico decisivo, que es el afecto sexualizado (lo he descrito en otros hilos, pero estoy intentando describirlo con mayor precisión en uno muy reciente).

http://forogam.foroactivo.com/t4056-taller-de-reconstruccion-y-sexualidad-autonoma-2-la-oscura-y-alargada-sombra-de-un-afecto-sexualizado-tema-desarrollado-a-partir-de-la-cancion-do-i-wanna-know-de-arctic-monkeys

Es falso que por el hecho que no haya penetración (o sí) se trate de un ASI más leve o de menor intensidad. La transgresión es realmente fuerte e influye en muchos aspectos de la vida, genera un impacto grave, duradero y muy difícil de dimensionar o encajar.

Nadie debería subestimar esta cuestión, no es ningún juego, no es inocente y no es neutral. La devastación y confusión o ambivalencia que genera es profunda y atenta abiertamente contra la estabilidad de la persona que lo ha sufrido.

Por María el Sáb 2 jul, 09:45

Coincido Juan, no subestimo para nada la cuestión. Son lisa y llanamente abusos y de los más retorcidos.

Para mí lo que diferencia un acto violento de uno netamente perverso (que en realidad termina siendo infinitamente más violento pero de un modo solapado) es que los perversos utilizan cosas o situaciones comunes y corrientes y las retuercen de modo que generan confusión, no es posible detectar la violencia ni la intencionalidad de sus actos.

Y si, en los casos en que una mujer abusa de un niño o niña es terriblemente más perverso, insidioso y difícil de procesar, en teoría en menos violento (físicamente hablando) pero rompe la cabeza.

Ejemplo: la mamá que baña a su hijo o le cambia los pañales. Culturalmente solemos pensarlo como un acto de amor puro hacia su retoño, de cuidado y muchas veces lo es. Pero hay madres (y padres) que utilizan este gesto habitual de cuidado como forma de abusar del niño. ¿Cómo puede una criatura discernir que la forma en que lo higieniza su mamá no corresponde? Aunque sienta cierta incomodidad, no entiende por qué, qué es lo que está mal y eso lo confunde, la madre lo confunde con sus palabras, viste el hecho de “abnegación” materna… Un espanto.

Es cierto que no es necesario que haya penetración para que un Abuso dañe y mucho, de cualquier forma están violentando tu cuerpo y tu mente, no están respetando tu espacio vital ni corporal.

Transcribo un caso relatado que encontré:

Manuela, 4 años

En el jardín maternal su maestra registra enuresis secundaria (1), elevada ansiedad, máximo interés por ver a sus compañeros varones en el baño y reiterados intentos de quitarles la ropa. Ante la determinación de la docente por conocer las posibles razones de esta conducta, y luego de la intervención del psicólogo institucional, la madre admite que su esposo es “muy cariñoso con ella… quizás demasiado… la baña él solo, le revisa el cuerpo todos los días, la lleva a la cama matrimonial para dormirla, desnudita… se encierra con ella para contarle cuentos… eso, ¿está mal?

Si bien es un abuso hombre-niña la mecánica es la misma: vestir de cuidado y cariño hacia el niño actos que son abusos sexuales. En el abuso madre-hijo esto es peor, la criatura tiene una dependencia absoluta durante muchos años hacia quien cumpla la función materna, de ese vínculo depende su vida nada menos.

Ahí es donde cobra vital relevancia la triangulación edípica: la capacidad paterna para ponerle un “palo en la boca” (como lo describe Lacan) al cocodrilo para que no devore a la cría. El padre es el tercero que actúa regulando la distancia madre-hijo, poniendo límites y normas. El problema es que si el padre se niega a intervenir o la madre no se lo permite, es garantía de desastre. Se genera un vínculo pegajoso, confuso, ambivalente, altamente enfermante.

Y si la madre además tiene rasgos marcadamente perversos y decide abusar sexualmente del hijo o hija… Ni hablar.

Por Juan el Sáb 2 jul, 10:26

En una dinámica de ASI madre-hij@ es muy difícil percibir claramente la gravedad de la transgresión.

La madre (la función simbólica y la persona) es un vínculo primario y primigenio e insustituible. A menudo he pensado en que hubiera sido diferente si el ASI lo hubiera cometido mi padre.

Porque con el ASI con la madre todo el vínculo deviene ambivalente, confuso y enfermizo o desestructurado. Deja huellas MUY profundas.

Y, por supuesto, distorsiona gravemente la expresión fluida de la propia intimidad o deseo, porque en el contexto de la relación abusiva con la madre, el ASI es planteado constantemente como una prueba de amor filial, como algo que expresa y refuerza el vínculo (un vínculo toxico y sumamente destructivo) con la madre.

Es muy duro. Mucho más difícil de lo que la gente se imagina.

Pedro el Sáb 2 jul, 17:36

Gracias por este post, ha sido catártico para mí. La pieza más importante que faltaba en mi puzle.

Juan el Sáb 2 jul, 22:52

Os agradecería mucho a todos los afectados por un ASI madre-hij@ que colaboréis si podéis en los hilos que he ido abriendo sobre este tema. Es muy difícil progresar a solas y todos podemos apoyarnos y comprendernos mutuamente.

No sigamos la cadena. Esto es un tabú dentro de otro tabú y solo es una mordaza para uno mismo. Necesito comprenderlo y elaborarlo tan profunda y rigurosamente como pueda. Esto ha sido un problema transversal en toda mi vida y no quiero renunciar a nada que pueda ayudar o ampliar y fortalecer el proceso de rehabilitación.

Alonso el Dom 3 jul, 01:50

Muchísimas gracias a todos por los comentarios. Creo que me voy sintiendo mejor con todo esto. Por supuesto, me fastidia muchísimo pensar que a mis 38 añitos esté descubriendo esto ahora, y haya pasado tanto tiempo sin entender nada. Pero, como se suele decir, nunca es tarde si la dicha es buena.

Hay mil cosas que quiero decir sobre lo que habéis escrito. No sé si seré muy participativo en el foro, porque siempre he tenido una gran tendencia a sabotear todos mis intentos de arreglar este tipo de problemas. Pero lo voy a intentar. Quiero responder a todos los comentarios, pero creo que algunas respuestas van a ser largas, así que iré poco a poco.

Juan escribió: Os agradecería mucho a todos los afectados por un ASI madre-hij@ colaborarais si podéis en los hilos que he ido abriendo sobre este tema.

Como digo, lo intentaré. Ahora mismo me siento ilusionado con la idea de entender y resolver este problema, y de ayudar a otros en situaciones parecidas si tengo la oportunidad. Intenté abrir tu hilo sobre el afecto sexualizado, pero sólo usuarios con acceso especial pueden verlo. He pedido a los administradores que me den acceso.

Juan escribió: Esto es un tabú dentro de otro tabú […]

Esto ha sido un problema transversal en toda mi vida […]

No entiendo muy bien estas dos frases. ¿Nos puedes explicar el significado?

Juan el Dom 3 jul, 12:56

Es un tabú dentro de otro tabú porque si la cuestión del ASI ya es sistemáticamente silenciada y estigmatizada, cuando es padecido por un hombre está un más oculto.

Y si el ASI fue cometido por la madre (tabú intocable) es aún más evidente.

En mi caso lo considero un problema transversal porque ha afectado y/o sigue afectando en todas las áreas de mi vida (con distintos grados). Sería como el producto final, la consecuencia lógica o un ‘destilado’ como un aguardiente de toda la disfunción que viví en mi infancia y adolescencia.

Alonso el Lun 4 jul, 14:43

Entiendo. En mi caso, y supongo que en el de los demás que hayan vivido esto, también es un problema transversal. Afecta a mi salud, a mi sexualidad, a mi vida académica, laboral, de pareja, social, familiar (o más bien a la ausencia de estas)… A todo, afecta absolutamente a todo lo que hago.

Alonso el Miér 06 Jul, 15:03

Juan: Acabo de ver el vídeo sobre hombres supervivientes de ASI que has publicado en mi hilo sobre información general. Parece que en este vídeo sólo hablan de ASI cometido por hombres. ¿Qué parecidos y diferencias hay entre lo que se dice en este vídeo y el ASI cometido por mujeres?

Me llama la atención la cantidad de veces que se repite la idea de que los supervivientes de ASI masculinos tienen problemas con la identificación de su sexualidad. Sin embargo, parece que esto se relaciona sobre todo con el ASI de hombres a niños. También observo en mí ese problema, aunque el ASI que sufrí (o sufro) lo cometiera una mujer. Suelo decir medio en broma que tengo un lado femenino muy desarrollado. La última mujer con la que salí decía que “mi madre tiene una influencia castrante sobre mí”, y subrayaba la palabra “castrante” (la sensibilidad no es su punto fuerte).

Sin embargo, no tengo la sensación de tener problemas importantes con respecto a mi orientación sexual. Tengo claro que soy principalmente heterosexual. Tengo la sensación de que también tengo una pequeña tendencia homosexual, pero no es algo que me preocupe especialmente. Hace un año me besé con un hombre, más que nada por probar, y no me gustó mucho, pero tampoco me pareció horrible ni nada parecido.

Siento un cierto rechazo hacia la idea de que yo pueda ser homosexual, y parece que este rechazo proviene de la cultura homofóbica en la que he crecido. He tenido amigos gays, y en general me siento a gusto en compañía de hombres homosexuales siempre que no hablen de forma muy explícita de sus experiencias sexuales.

En fin, no sé si algo de esto tiene que ver con mi ASI o es simplemente una parte “normal” de mi desarrollo sexual.

Familia de Valencia: Mentiras secretas

Carta a Ernesto:

Mercedes me contaba en secreto las mentiras sobre tu familia porque “de la familia de papá no se puede hablar”. Una de sus frases favoritas era “Es que a papá no se le puede nombrar a su familia, y menos a su madre, porque se pone hecho un basilisco”. Eso también era mentira, por supuesto. Las poquísimas veces que contabas algo sobre tu familia, y Virginia, Julia o yo nos atrevimos a preguntarte, tú no te enfadabas. De hecho, te gustaba contarnos historias sobre ellos. Pero nunca surgía de nosotros preguntarte, porque si Mercedes decía que no habláramos de tu familia, no hablábamos y punto.

Cuando sí te enfadabas, y mucho, era cuando Mercedes hablaba de tu familia. Pero sólo cuando hablaba ella, porque ella sabe cómo conseguir que te pongas violento: Poniendo verde a tu madre. La estrategia de Mercedes era muy eficaz: Cuando estábamos todos en casa y vosotros dos estabais en vuestra habitación se ponía a decir cosas horribles sobre tu madre. Tú te ibas cabreando cada vez más y empezabas a gritar. Virginia, Julia y yo te oíamos y nos poníamos en alerta para intervenir. Mercedes seguía criticando a tu madre hasta que conseguía que la golpearas. Entonces se escapaba corriendo de la habitación llorando y pidiendo socorro. El resultado era que ella quedaba como la víctima indefensa y tú como el marido malvado del que la teníamos que proteger. Además, según Mercedes, tu comportamiento demostraba que los abuelos y los tíos eran unos monstruos, porque sólo con mencionar sus nombres tú te liabas a ostias de la mala leche que te daba recordar que son tu familia. Por supuesto, yo creía completamente la explicación de Mercedes (y supongo que a Julia y Virginia les diría algo parecido).

Tú nunca has negado lo que decía Mercedes, y sigues sin negarlo. Cuando te pregunté el año pasado tú mismo me lo confirmaste diciéndome “Es posible que mamá haya influido en ti” (con todas las cosas horribles que me contaba sobre tu familia) y “no digo que mamá no tenga razón”. Es decir, según tú Mercedes tiene razón cuando dice que en tu familia todos son unos avariciosos mezquinos que nunca se han molestado en tener un detalle con nosotros. Efectivamente, eso es lo que nos has transmitido durante treinta años. Nos transmitiste una y otra vez que si te liabas a ostias con Mercedes cuando hablaba mal de tu madre no era porque no tuviera razón. Al contrario: lo hacías porque tenía razón y no lo soportabas. Nunca nos dijiste que Mercedes mentía. Un día incluso nos pediste que te permitiéramos que la golpearas, pero nos dijiste que el problema era que hablara de tu madre, no que mintiera.

Por medio de los constantes insultos de Mercedes a tu familia y de tu silencio cómplice nos grabasteis a fuego la idea de que tus padres y tus hermanos son unos monstruos, especialmente tu madre y tu hermana Ana Mari. Ahora entiendo por qué tanto tabú y tanto secreto con tu familia. No era porque fueran unos monstruos y hubieran hecho cosas horribles, sino todo lo contrario. Era porque siempre nos trataron bien, y si nos hubiera dado por hablar de ellos abiertamente, tarde o temprano habríamos acabado descubriendo las mentiras de Mercedes.

Mercedes miente sobre la familia de Valencia

Correo enviado a Ernesto:

Con su manipulación de 1982 Mercedes consiguió quitarse a tu familia de en medio durante un tiempo, pero para seguir manteniéndonos alejados necesitaba más. Necesitaba convencernos de que son unos monstruos de los que era mejor no saber nada. Y lo consiguió, vaya si lo consiguió.

Hasta donde me alcanza la memoria he oído a Mercedes ponerlos verdes cientos de veces, diciendo que siempre nos han tratado fatal, que a ti te maltrataron desde que naciste y que son unos mezquinos avariciosos. De hecho esa era la excusa que ponía Mercedes para justificar tu comportamiento criminal: Que estás muy traumatizado por los maltratos de tus padres.

Mercedes me ha contado “en secreto” mil cosas horribles sobre tu familia, todas mentira. Supongo que a Virginia y Julia les habrá contado mentiras parecidas. Según Mercedes, tú le contaste que tu madre te trataba fatal. Cuando eras un bebé le pedías a tu madre que te cogiera en brazos y tu madre pasaba de ti. Reservaban la mejor comida para tu hermana Ana Mari, que era la princesita, y a ti te hacían pasar hambre. En toda tu infancia el abuelo sólo te sacó una vez a pasear, e incluso esa vez no te prestó atención en todo el camino.

Según ella, a Virginia, a Julia y a mí también nos trataron fatal, claro. A Virginia ni siquiera la atendieron cuando se puso enferma. Una frase que le encantaba era “Esa gente que en toda su vida no fue capaz de haceros un triste regalo”.

Sigo sin entender cómo yo me creía todas esas mentiras cuando incluso hoy en día recuerdo que los tíos y los abuelos me trataban como a un rey e incluso recuerdo un regalo que me hicieron siendo muy niño. Supongo que los niños tienen una confianza tan ciega en su madre que creen más en lo que ella dice que en lo que ven sus propios ojos. Yo creía que Mercedes me quería y me creía todas sus mentiras a pies juntillas. Si Mercedes decía que los abuelos y los tíos eran unos monstruos, debía ser verdad, porque Mercedes era “mi mamá” y yo confiaba en ella.

Mercedes elimina a la familia de Valencia

Carta a Ernesto:

Parece que olvidas que eres un criminal. Parece que olvidas los crímenes que Mercedes y tú cometisteis contra Julia y contra mí (me imagino que contra Virginia también, pero eso no alcanzo a recordarlo aún). Te iré “refrescando la memoria” sobre esos crímenes. Vayamos por partes:

Para Mercedes siempre ha sido fundamental mantenernos a los cuatro solos y aislados, para así poder controlarnos sin interferencias externas. En 1982 te manipuló para que nos quitaras a nuestra familia paterna (es decir, la tuya directa). Estábamos pasando unos días en Torrente. Un día “se te cruzaron los cables” (es decir, le dejaste a Mercedes que te los cruzara) y le armaste un cirio enorme a tu madre. La pusiste verde, le dijiste de todo, te liaste a golpes con todo lo que había por medio, rompiendo cuadros y destrozándolo todo. Todo esto delante de Julia, que tenía tres añitos. Ese mismo día volvimos a Galicia y nunca más nos llevaste a ver a nuestra familia.

Tus hermanos y tus padres, como es lógico, se cabrearon muchísimo contigo. Estuvieron meses sin hablarte. Dos años después Inma hizo el esfuerzo de intentar hacer las paces y fue con Paco y Ana a visitarnos a Galicia. Inma iba asustada, temiendo que le fueras a montar otra bronca. Afortunadamente, esa vez te comportaste con un poco de respeto, pero seguiste manteniéndonos aislados de tu familia. Ellos te invitaban a que fuéramos a Torrente, pero tú siempre te inventabas excusas para no ir. Le hiciste a Mercedes el trabajo sucio de quitar a tu familia de en medio.