Destacado

Abusos criminales

Creo este blog para describir los abusos criminales que mis hermanas y yo sufrimos y seguimos sufriendo por parte de nuestros padres biológicos, y mis esfuerzos por enfrentarme a ellos. Digo padres biológicos porque su relación con nosotros ha consistido principalmente en torturarnos, engañarnos y abusar de nosotros, por lo que no es correcto llamarlos simplemente “padres”. Mi objetivo es que estos crímenes dejen de ser un secreto y así poder enfrentarme mejor a las secuelas que me han dejado. Espero que también ayude a mis hermanas, aunque es difícil porque su espíritu está demasiado envenenado y manipulado, y como ocurre tantas veces, se han convertido en víctimas y verdugos al mismo tiempo.

En esta primera entrada hago un resumen de estos crímenes.

Mercedes, mi madre biológica, es una mujer extremadamente desequilibrada y extremadamente inteligente, lo cual la convierte en una persona muy peligrosa con una gran capacidad de manipulación. Nunca ha tenido amigos y casi siempre ha hablado mal de las personas con las que ha tenido un trato mínimamente significativo. Como no es capaz de amar, manipula a los demás para que se odien entre sí y la quieran a ella. Creo que Mercedes no es consciente de las manipulaciones que hace y los conflictos que crea, lo hace a nivel subconsciente. Desgraciadamente, dada su negativa rotunda a que la trate un especialista en salud mental, esto es sólo una conjetura.

Ernesto, mi padre biológico, es un hombre inteligente pero muy inseguro y susceptible a ser manipulado con facilidad. Ernesto es el sicario de Mercedes, el que le hace el trabajo sucio y permite que ella finja ser una víctima inocente.

Probablemente sea imposible conocer el alcance de los engaños, las manipulaciones y las desgracias que ha creado Mercedes (y Ernesto haciéndole el trabajo sucio). Lo que sigue es una lista de los más notables que he ido descubriendo a lo largo de años de durísimo esfuerzo:

  • Durante los primeros años de mi infancia me dio trato de preferencia sobre mis hermanas. Esto era un regalo envenenado. Con ese trato de preferencia creó unos celos patológicos en mi hermana mayor, Virginia, hacia mí, que empezaron cuando yo nací y nunca han desaparecido. Virginia me ha odiado y ha intentado destruirme durante toda mi vida. Esto creó una gran inseguridad y falta de autoestima en Virginia y Julia (mi hermana pequeña), que luego Mercedes fue avivando por otros métodos.
  • Manipuló a Ernesto para que nos trasladáramos continuamente de vivienda y de ciudad, aislándonos de familia y amigos que pudieran interferir en sus manipulaciones y abusos.
  • Me convenció desde niño de que puedo confiar en ella y no puedo confiar en nadie más. Entre otras cosas, siempre me ha contado mentiras para dejar mal a los miembros de la familia con los que podíamos tener contacto.
  • Ernesto abusó sexualmente de Julia cuando era una niña muy pequeña. Para ello contó con la complicidad y el apoyo de Mercedes.
  • Mercedes abusó sexualmente de mí, creando en mí una dependencia emocional que ha ido alimentando durante toda mi vida. En torno a 1985 adoptó la costumbre de llevarme a su cama a dormir con ella y relegar a Ernesto a dormir solo en otra cama. A raíz de esto Ernesto desarrolló un gran resentimiento hacia mí que Mercedes ha seguido alimentando desde entonces.
  • Cuando yo tenía diez años nos llevó a vivir a Madrid para evitar que nuestra familia de Galicia interfiriese en sus manipulaciones. Manipuló a Ernesto para que pareciera que la idea surgía de él y le culpó de los enormes daños emocionales que nos causó este traslado. Nos trasladó de nuevo a Alcalá de Henares porque en Madrid yo aún conseguí hacer amigos.
  • Utilizó el traslado a Madrid para deshacerse definitivamente de nuestra abuela, su madre, y así evitar que siguiera interfiriendo en sus abusos y manipulaciones. La abuela llevaba cuidándonos a mis hermanas y a mí desde que nacimos. Siguió manteniéndonos alejados de ella hasta doce años más tarde, cuando la abuela tuvo una embolia y ya no era capaz de cortar sus manipulaciones. Todo esto me llevó a desarrollar resentimiento hacia la abuela porque Mercedes me hizo creer que nos había abandonado (supongo que mis hermanas desarrollarían un resentimiento parecido).
  • En Alcalá de Henares ninguno de nosotros consiguió hacer amigos durante años, así que ya no hizo más traslados.
  • A pesar de todos los abusos que he sufrido, soy mentalmente más fuerte que mis hermanas. Ellas enseguida se doblegaron y aceptaron las mentiras y los abusos de Mercedes y Ernesto, mientras que yo les he plantado cara. Por eso Mercedes manipuló a Julia, que era la única persona de mi entorno que seguía siendo neutral conmigo, para que me atacara también. Poniendo a los cuatro en mi contra esperaba conseguir doblegarme por fin (y hasta cierto punto lo consiguió).
  • Avivó continuamente el conflicto entre Ernesto y yo, manipulando a Ernesto para que abusara física y emocionalmente de mí hasta convertirlo en un monstruo.
  • Los abusos me llevaron a expresar con frecuencia mi deseo de morir, y a los trece años intenté suicidarme. Encubrieron mi intento de suicidio y llegaron a convencerme a mí mismo de que había sido un accidente. Mientras me recuperaba de las heridas que sufrí me dieron un poco de tregua, pero después los abusos comenzaron de nuevo, con más intensidad aún.
  • Cuando tenía quince años empecé a hacerme una pequeña idea de la gravedad de lo que me estaban haciendo. Desde entonces mi vida es una lucha constante por enfrentarme a estos abusos y superar sus secuelas.
  • Cuando tenía veintidós años fui a vivir a otro lugar y no volví a tener contacto con ningún miembro de mi familia durante años.
  • Cuando tenía treinta y seis años intenté retomar el contacto con primos y tíos, pero Mercedes manipuló a todos (incluido yo mismo) para seguir manteniéndome aislado.

Como consecuencia de todo esto sufro un desequilibrio emocional muy grave y nunca he conseguido desarrollar relaciones sociales, familiares, románticas o laborales sanas.

Intento de suicidio

Correo para Ernesto:

Cuando tenía trece años estaba tan deprimido y hundido por los crímenes que Mercedes y tú cometíais contra mí que intenté suicidarme. Me lancé con mi bicicleta delante de un todo terreno que venía a toda velocidad. Antes de hacerlo me oculté detrás de un autobús, de forma que el conductor del todoterreno ni siquiera me viera venir. El pobre hombre no tuvo tiempo de reaccionar y me embistió de lleno. Fue un milagro (o quizá una desgracia) que sobreviviera.

El golpe me rompió una pierna, una mano y la nariz; me dejó magulladuras por todo el cuerpo y cicatrices y secuelas que sigo sufriendo hoy en día. Nunca he sido capaz de recordar el golpe ni los treinta o cuarenta minutos siguientes. Según los médicos, el trauma fue tan horrible que mi cerebro lo eliminó de mi memoria para no sufrir con el recuerdo.

A ti se te da muy bien dibujar esquemas. Dibujaste un esquema de la carretera, del coche y de la bicicleta para entender lo que había ocurrido. Me pediste que usara el esquema para explicártelo. Entendiste perfectamente que había sido un intento de suicidio, pero no estabas dispuesto a aceptarlo. Yo había intentado suicidarme porque tú (dejándote manipular por Mercedes) habías convertido mi vida en un infierno. Tú eras responsable de que yo quisiera suicidarme y casi lo consiguiera. Pero de eso no se podía enterar nadie. Sobre todo, no podía enterarse nadie de la familia.

Para Mercedes fue fácil evitar que su familia se enterara: simplemente no lo contó. Ya nos tenía tan manipulados y aislados de Cangas que sabía que nosotros tampoco lo íbamos a contar. La abuela Mercedes murió (once años después) sin saber nada de mi intento de suicidio, y el resto de la familia de Cangas siguió sin saber nada hasta que yo se lo conté hace dos años.

Tú sí avisaste a tu familia, pero les mentiste, como siempre. Encubristeis mi intento de suicidio e hiciste que pareciera un accidente. Obviamente no queríais que se enteraran de que su nieto/sobrino/primo de trece años había intentado suicidarse, y mucho menos del por qué. ¿Te suena la expresión “hacer que parezca un accidente”? Seguro que la has oído. Es la forma de operar de la mafia.

Vuestra maniobra de encubrimiento fue muy complicada y retorcida, lo que había ocurrido era demasiado evidente. Convencisteis a todo el mundo, yo mismo incluido, de que había sido un accidente. No debió ser difícil convencerme a mí. Yo era un niño de trece años torturado, hundido, asustado y completamente aislado, dispuesto a hacer y a creer cualquier cosa con tal de recibir un poco de atención de mis padres. Y si Julia y Virginia se dieron cuenta de lo que había ocurrido realmente, sabían de sobra que no les convenía decir nada.

Pero convencer a tu familia (e imagino que también a médicos o psicólogos que se interesaran por lo ocurrido) debió ser otra historia. Para libraros de vuestra culpa teníais que hacerla recaer sobre otro. Necesitabais un cabeza de turco. El candidato perfecto era el conductor del todoterreno, un melenudo que había atropellado y casi matado a un niño.

Como de costumbre, Mercedes te utilizó para hacer el trabajo sucio. Me dijiste que ibas a llevar a juicio al conductor del todoterreno, y que probablemente nos dieran una indemnización. Me dijiste que en el juicio me limitara a decir que no recordaba nada. Es decir, me pediste que mintiera por dinero. Prostituisteis a vuestro hijo de trece años que estaba postrado en una cama de hospital. Me convenciste de que acusara a un hombre inocente de herir y casi matar a un niño.

Me sentí fatal, aquello estaba muy podrido. Protesté un poco, pero ni siquiera me atreví a mencionar lo evidente: me estabas pidiendo que mintiera para condenar a un inocente. Sólo me atreví a decir que el conductor del todoterreno podría verse en problemas si tenía que pagarnos aquel dinero. Tú dijiste que no me preocupara por eso, que el dinero lo pagaría su compañía de seguros. No me atreví a protestar más.

El juicio fue una ceremonia de expiación. Cuando el juez dictó sentencia, el dinero fue lo de menos. Al condenar al conductor, el juez os absolvió de vuestros crímenes, de la culpa de torturar a vuestro propio hijo hasta casi matarlo. El veredicto de culpabilidad para el conductor era un veredicto de inocencia para vosotros. Sin el juicio, el riesgo de que la verdad saliera a la luz era demasiado grande. El juez dejó zanjada la cuestión de forma tajante: No hubo intento de suicidio. La culpa la tuvo el conductor del todoterreno. Vuestro  comportamiento no era malo, no era culpable ni merecía castigo. Y, puesto que vuestro comportamiento no era malo, no había motivo para que no siguierais comportándoos igual.

ForoGAM

Hace unos meses escribí una presentación en ForoGAM, un grupo de ayuda mutua de internet para supervivientes de abusos sexuales. Estos son los primeros mensajes de ese hilo. Los nombres de los miembros del grupo que participaron son inventados para proteger su privacidad.

¿Qué significa abuso sexual?

Alonso el Vie 1 jul, 22:07

Me presento con una pregunta porque no tengo claro si yo he sido víctima de abusos sexuales. Os cuento:

La historia de mi vida es la historia de las manipulaciones y engaños de Mercedes, mi madre biológica, y de mis intentos de enfrentarme a esos engaños. Digo madre biológica porque no se ha comportado nunca como una madre. Me crió básicamente para que fuera su esclavo emocional, y en general lo ha conseguido. Por eso no utilizo la palabra “madre” para referirme a ella. Mercedes es una mujer muy desequilibrada y muy inteligente, lo cual la convierte en una persona muy peligrosa con una gran capacidad de manipulación.

Cuando era un niño estaba enamorado de Mercedes (y es posible que lo siga estando). Mercedes me manipuló para crear en mí un enorme complejo de Edipo. Yo siempre le pedía que me dejara dormir con ella, pero sólo con ella, no con Ernesto (mi padre biológico), y a veces me decía que sí. Cuando yo dormía con ella, Ernesto se iba a dormir solo en otra habitación.

Cuando dormíamos juntos Mercedes era muy cariñosa conmigo, me contaba historias y me tocaba y me besaba mucho. Creo que dejé de hacer esto cuando tenía unos diez años. Mi psicólogo me explicó que para Ernesto esto no debió tener ninguna gracia, ya que le estaba quitando a su mujer.

Durante casi toda mi vida Mercedes se ha esforzado por crear odio entre Ernesto y yo, de forma que nos peleásemos por “su amor”. Pero al principio yo era un niño, no tenía ninguna posibilidad de ganar. Ernesto centró su vida en destruir la mía. Me golpeaba, me insultaba y me maltrataba de todas las maneras que se le ocurrían. Cuando tenía trece años intenté suicidarme lanzándome con mi bicicleta delante de un todoterreno que me embistió a gran velocidad. Sobreviví casi milagrosamente. Sufrí lesiones muy graves, aunque afortunadamente las secuelas físicas que tengo hoy en día son relativamente pequeñas.

Mercedes siempre ha tenido épocas en las que ha sido demasiado cariñosa conmigo. Tiene la costumbre de tocarme y acariciarme de una forma demasiado íntima y sensual. Creo recordar que siendo niño le gustaba morderme suavemente las orejas y chuparme con la lengua. En cierta ocasión, cuando tenía doce o trece años, me tocó el pene y dijo algo así como “vaya, qué grande lo tienes”. Yo me aparté molesto, pero en aquel momento no le di importancia. Estas caricias me provocan una sensación de placer y asco al mismo tiempo.

Hace un año y pico, después de vivir quince años por mi cuenta, me vine a vivir con Mercedes con el objetivo de enfrentarme a este complejo de Edipo. He hecho algunos avances, pero me está costando muchísimo. Hasta hace unos meses Mercedes solía entrar en mi habitación cuando me oía gritar en mis pesadillas. Se acercaba a mí y me “intentaba consolar” acariciándome de una forma muy sensual. Al principio yo me tapaba con la sábana y la manta para que no hiciera eso. Por fin reuní el valor para exigirle que no volviera a hacerlo. Se disgustó muchísimo. Manipuló a Ernesto y a mis hermanas para que me atacaran de nuevo, y fue a pasar una semana a casa de su hermano para ponerme a parir y crear conflicto entre nosotros.

Sigo sin tener claro si fui víctima de abusos sexuales por parte de Mercedes. He leído el artículo del foro sobre abuso sexual en hombres y me he dado cuenta de que sufro casi todos los síntomas de los hombres que han sido víctimas de abuso sexual. Me gustaría saber si lo fui, y si este foro es adecuado para mí. En caso contrario, me vendría muy bien que me aconsejarais algún otro foro o comunidad que pueda ayudarme.

Gracias.

Raquel el Vie 1 jul, 22:25

Alonso escribió: Sigo sin tener claro si fui víctima de abusos sexuales por parte de Mercedes. He leído el artículo del foro sobre abuso sexual en hombres y me he dado cuenta de que sufro casi todos los síntomas de los hombres que han sido víctimas de abuso sexual. Me gustaría saber si lo fui, y si este foro es adecuado para mí. En caso contrario, me vendría muy bien que me aconsejarais algún otro foro o comunidad que pueda ayudarme.

Pues yo te diría que si camina como un pato, nada cono un pato y vuela como un pato, posiblemente sea un pato. Pero en realidad lo que tienes que plantearte es: ¿ella te ha tocado/utilizado de manera sexual? ¿Te ha hecho sentir incómodo? Pues entonces SI has sufrido abuso sexual infantil. Es así de simple. Así que yo diría que estás en el sitio adecuado.

Juan el Sáb 2 jul, 01:15

Alonso,

Bienvenido al foro. Soy hombre y te puedo ayudar con este tema porque (entre otras cosas) también he vivido esta situación que describes.

Primera cuestión: lo que describes es un ASI con todas las letras. Un ASI madre-hijo con perfil típico: sin agresividad, a través de la seducción, manipulación emocional y erotización progresiva de la relación.

Segunda cuestión: olvídate para siempre jamás del ‘Complejo de Edipo’. No existe, no es más que una patraña. El mismo Sigmund Freud creó este concepto para replicarse a sí mismo. En sus ‘Escritos sobre la histeria’ aseveró que el ASI intrafamiliar era una realidad MUY extendida entre la clase burguesa vienesa de mediados y finales del siglo XIX y que esto ocasionaba neurosis. Fue un escándalo mayúsculo (era la época victoriana, la misma doble moral que condenó a trabajos forzados a Oscar Wilde por su homosexualidad en la misma época).

Freud creó una alternativa teórica para limar los aspectos más explosivos de sus investigaciones: el complejo de Edipo / Electra. Según el cual, los niños y las niñas sienten deseo sexual y atracción espontánea por sus padres / madres. Con este concepto se creó una narrativa que consideraba las revelaciones de ASI o incesto como elaboraciones del paciente (fantasía o neurosis no elaborada). Esto creó lo que se denominó ‘El gran silencio’ (desde 1880s hasta mediados de los 1970s). El ASI fue considerado una ficción hasta el impacto de la Segunda Ola del Feminismo (a través de la filósofa Simone du Beauvoir) y la liberación social y política de la mujer en los 1960s, 70s y 80s.

A nivel técnico y teórico, el ASI no se investigó de forma rigurosa hasta mediados de los 1970s y 1980s.

El ASI padecido por hombres fue aún más tardío. Hasta los 1990s NO se reconoció su incidencia e impacto masivo. Tan sólo se hablaba de los hombres que fueron abusados como ‘abusadores en potencia’. A mediados de los 1990s se publicaron los primeros textos con rigor técnico y clínico específicamente centrados en la rehabilitación del ASI masculino.

Actualmente hay recursos muy buenos, pero en inglés (iré traduciendo a medida que sea posible).

En la tragedia original Edipo NO sabe que se acuesta con su madre hasta que se desencadena la tragedia. De hecho, Edipo toma todas las decisiones necesarias para evitar que la profecía se cumpla (lo cual, paradójicamente, desencadena la tragedia).

Por Juan el Sáb 2 jul, 01:20

Un ASI madre-hijo es la forma que permanece más oculta, porque es un tabú dentro de otro tabú.

Sin embargo, el ASI madre-hijo es real (yo lo viví, también) y cursa de forma diferente a los ASI cometidos por hombres sobre niños y niñas.

En la bibliografía especializada (muy escasa), se considera la forma más destructiva de abuso. También es la que tiene menor incidencia o evidencias (en parte debido a que los afectados callan, no se habla de esto).

Casi todo lo que encontrarás sobre ASI madre-hijo en este foro lo he escrito o he participado en su desarrollo. Estás en el espacio adecuado.

Te animo a que lees y participes todo lo que quieras / puedas. No te calles, no te censures: lee, pregunta, participa. Es mucho más productivo de lo que puedes imaginar en un principio.

Juan el Sáb 2 jul, 01:25

Esta película te puede ayudar a ubicar y comprender tu situación, dimensionar el ASI como consecuencia del abuso emocional (no es escabrosa y es muy realista).

http://forogam.foroactivo.com/t4004-mi-hijo-mon-fils-a-moi-martial-fougeron-2006-sobre-asi-madre-hijo

Alonso el Sáb 2 jul, 02:30

Muchas gracias, Juan, lo que has escrito me ayuda a sentirme un poco mejor. Tengo que reconocer que no sé casi nada del complejo de Edipo. Uso la expresión como equivalente a “enamoramiento de la madre”. Pero creo que voy a dejar de usar esa expresión y decir simplemente abuso sexual, o abuso sexual materno.

Soy bilingüe, así que si pones enlaces a cosas en inglés me vendrá muy bien.

He leído tu descripción de la película y he encontrado varios parecidos con mi situación. El que más me ha llamado la atención es lo que has llamado “la prohibición explícita de mantener contacto con otros espacios, otros coetáneos”. Pero Mercedes es más lista. Mercedes no prohíbe, Mercedes manipula para que no hagas lo que no quiere que hagas.

Durante los últimos treinta años ha hecho un esfuerzo enorme para mantenerme (y en menor medida, también a Ernesto y a mis hermanas) aislado de todo el mundo. Manipuló a Ernesto para que rompiera la relación con su familia. Nos contó mentiras horribles sobre su propia familia y poco a poco fue cortando los lazos con ellos. Cuando tenía diez años, echó de casa a mi abuela (su propia madre), que es el único familiar que me ha querido. Mi abuela me llevaba cuidando desde niño, y me imagino que debió interponerse cuando vio las barbaridades que Mercedes hacía y decía. Vivíamos en Galicia, y trasladó a la familia en secreto a Madrid, que es uno de las ciudades de España más alejadas de toda la familia (aparte de Galicia, tenemos familia en Tarragona, Valencia y Murcia). En Madrid mis hermanas no tenían amigos, pero yo me adapté sorprendentemente bien e hice muchos amigos, así que al año siguiente Mercedes trasladó otra vez a la familia, esta vez a Alcalá de Henares. En Alcalá de Henares ya no fui capaz de hacer ningún amigo, y aquí nos quedamos a vivir hasta hoy (yo he vivido en más sitios, pero ahora estoy otra vez en Alcalá).

Además de manipular a Ernesto, manipuló a mis hermanas para que se pusieran en mi contra y no me apoyaran ni siquiera cuando intenté suicidarme. Ocultó mi intento de suicidio, hace solo dos años me enteré de que su familia, incluida mi abuela, no sabía nada. Así consiguió engañarme del todo y hacerme creer que mi abuela no me quería, ya que ni siquiera había venido a verme al hospital.

Hace dos años reuní por fin la fuerza para ponerme otra vez en contacto con tíos y primos. En cuanto se enteró, Mercedes puso todo su empeño en envenenar la relación hasta que consiguió que casi nadie en la familia me hable. Lo peor es que buena parte del trabajo sucio se lo hice yo mismo. Mercedes se dedicó a meter veneno a mis espaldas a diestro y siniestro, pero el conflicto que destruyó mi relación con la familia de Galicia lo creé yo, que de forma subconsciente, sin darme cuenta de lo que hacía, les golpeé en su punto más débil. Aunque nos tiene a todos manipulados, lo más triste es lo manipulado que me tiene a mí mismo, que a pesar de lo mucho que me duele, y a pesar de que ya conozco sus engaños, no consigo enfrentarme a ella y sigo haciendo lo que quiere.

En fin, gracias por el apoyo. A ver si consigo ponerme a ver la película, ahora mismo se me hace un mundo.

María el Sáb 2 jul, 02:31

¡¡¡Hola Alonso, bienvenido al foro!!!

Yo sí creo en la existencia del Complejo de Edipo. Pero una cosa es el Complejo de Edipo “normal” que puede tener una criatura y que tiene mucho que ver con identificación de roles, desarrollo libidinal, etc., y otra cosa muy distinta es un abuso sexual.

Freud comenzó a desarrollar la Teoría de la Seducción, la cual no abandonó nunca, pero no pudo seguir esa línea teórica porque por poco lo queman en la hoguera. La sociedad médica de su época hizo que quedara casi en la calle, le boicotearon para que no tuviera pacientes a los que atender.

En 1933 Sandor Ferenczi insistió en el asunto en su conferencia “Confusión de Lengua entre los adultos y el niño (el lenguaje de la ternura y la pasión)”. Entre otras cosas dijo:

“Calificaré tal estadio como el del amor objetal pasivo, o estadio de la ternura. Pueden aparecer rasgos de amor objetal pero sólo como fantasías, de manera más bien lúdica. De esta forma, casi todos los niños juegan con la idea de ocupar el lugar del progenitor del mismo sexo para convertirse en pareja del otro, aunque sólo sea de forma imaginaria. En realidad ni querrían ni podrían pasar de la ternura, y sobre todo de la ternura maternal. Si en el momento de esta fase de ternura se impone a los niños más amor o un amor diferente al que desean, pueden ocasionárseles consecuencias patológicas del mismo modo que ocurre con la privación de amor hasta ahora aludida. Esto nos llevaría muy lejos al hablar de todas las neurosis y consecuencias caracterológicas que pueden resultar de la apertura precoz a formas de amor apasionado, teñido de sentimientos de culpabilidad en un ser inmaduro e inocente. La consecuencia no puede ser otra que la confusión de lenguas a la que aludo con el título de esta conferencia.” Ferenczi también tuvo muchos problemas por este tipo de ideas.

Algo que pocas veces se menciona al describir a Edipo es que Layo, su padre, era un pederasta reconocido, secuestraba muchachos púberes para violarlos. Algunos creen que por eso decidió colgar a su hijo varón, Edipo, por los pies de una rama de árbol para que muriese. Tal vez para evitar sentirse “tentado”.

Alonso, decís que ya de chico tu mamá te mordía la oreja y la culpaba con la lengua, eso es un acto íntimo en una relación de pareja, claramente un abuso hacia un niño. Evidentemente tu progenitora es una perversa y una manipuladora. El problema con esa clase de gente es que manipulan y hacen las cosas de tal manera que confunden, logran que dudes de tus propias percepciones.

¡Lee y participa cuanto quieras!

Por María el Sáb 2 jul, 02:35

¡Alonso, se cruzaron nuestros mensajes!

Yo te diría que no creo que sea buena idea que sigas en contacto con tu madre, la única forma de salir de su influencia es contacto cero, si no te siguen manipulando sin que siquiera te des cuenta. ¿Estás haciendo alguna terapia ahora?

¡Abrazo!

Pedro el Sáb 2 jul, 07:26

Ahora entiendo por qué odiaba más a mi madre que a mi padre. Mi historia es similar a la de Alonso. Hace unas horas leí la historia de Alonso, así como vuestras respuestas y de repente comenzaron a venir flashes. Me acosté pero no pude dormir. Lo que yo creía que eran sueños de la adolescencia ahora soy consciente de que fueron realmente abusos sexuales reales por parte de mi madre. En fin, ya nada me sorprende. No he dormido en toda la noche. Pero tampoco me siento extremadamente mal, diría que me siento liberado. Después de haber revivido el terror que sentí con los abusos de mi padre la otra noche, recordar y sentir los de mi madre no ha sido para tanto, no al menos de momento. Pero creo que el cuerpo se va haciendo resiliente y seguramente dosifica los recuerdos por autoprotección. En fin, que lástima de ser humano.

Juan el Sáb 2 jul, 08:19

Pedro, María, Alonso:

En el caso de un ASI madre-hijo, la narrativa y el proceso de seducción tienen mucho más peso e influencia de lo que suele suceder en otras casuísticas (en este sentido, Ferenczi describe una estructura relacional y narrativa, no un ‘síndrome o conjunto de síntomas’ como Freud).

Es decir, es un proceso en el que variables emocionales (previas y facilitadoras del abuso) son clave: la madre introduce la codependencia, la confusión de los límites, la ambivalencia y la erotización de la relación filial de forma progresiva. Manipula al hijo para que cada paso hacia el ASI sea percibido de forma distorsionada, sembrando un deseo e introduciendo la confusión o ambivalencia emocional desde el minuto 0. También es muy habitual que se invierta la carga de la relación, de manera que suele darse un juego de poder duro, en el que el hijo es excitado deliberadamente y es invitado (de forma más o menos abierta) a seguir, a tomar la iniciativa y a asumir o facilitar el próximo paso.

¿Por qué ocurre esto? Porque la madre proyecta el rol masculino típico en el niño, que además es su hijo. Es decir, el hecho que se transgreda el límite por parte de la madre no le resta riesgo, si no que le suma (en la narrativa de la madre abusadora) interés y valor: trata de obtener todo lo que quiere de la parte masculina, sumada a una lealtad y vinculación emocional inquebrantable. Una situación característica de esta casuística es aquella en la que madre e hijo comparten la cama de matrimonio. El niño, de forma espontánea busca el contacto y la vinculación afectiva con la madre. La confusión y manipulación progresiva va introduciendo una erotización más o menos abierta en esta relación. Un paso estratégico, facilitador de una dinámica de ASI progresivamente abierta, sucede cuando la madre fetichiza al hijo, aludiendo abiertamente a su sexo o a sus necesidades como mujer (el comentario que refiere Alonso va en este sentido). El impacto que tiene una verbalización del tipo ‘Me gusta / halaga / excita notar tu erección  cuando me abrazas como tu padre’ (o mil y una variaciones sobre esta idea) porque me siento amada / atractiva / deseada…’ (Esta frase NO es broma, lo puedo asegurar…) es como un cortocircuito en el sistema emocional del hijo. El impacto que tiene es devastador, porque introduce una de las ideas clave del ASI madre-hijo, que define y facilita este abuso: plantear una y otra vez el afecto sexualizado como una forma de comunicación o expresión del vínculo, algo que (en la narrativa de la madre) no destruye la relación, si no que la lleva a otro nivel (‘eres especial’ y similares).

Es muy habitual que se inicie un proceso de devenir la pareja o espos@ sustitutoria de la madre (sí, TAMBIÉN existe el ASI madre-hija). Esto implica verbalizaciones, actitudes, gestos, lenguaje no verbal, expectativas, etcétera. Todo es aparentemente muy sutil, puede llegar a confundirse como una ‘crianza diferente’, aparentemente no pasa nada abiertamente abusivo.

Sin embargo, el proceso es tal vez más lento, menos brusco que con un ASI cometido a manos de un hombre. Esto implica que sea un proceso mucho más ambivalente, insidioso y MUY eficaz. La narrativa de la madre se extiende como una extorsión emocional abierta, en ocasiones muy agresiva, pero raramente violenta.

Este proceso tiene un paso estratégico decisivo, que es el afecto sexualizado (lo he descrito en otros hilos, pero estoy intentando describirlo con mayor precisión en uno muy reciente).

http://forogam.foroactivo.com/t4056-taller-de-reconstruccion-y-sexualidad-autonoma-2-la-oscura-y-alargada-sombra-de-un-afecto-sexualizado-tema-desarrollado-a-partir-de-la-cancion-do-i-wanna-know-de-arctic-monkeys

Es falso que por el hecho que no haya penetración (o sí) se trate de un ASI más leve o de menor intensidad. La transgresión es realmente fuerte e influye en muchos aspectos de la vida, genera un impacto grave, duradero y muy difícil de dimensionar o encajar.

Nadie debería subestimar esta cuestión, no es ningún juego, no es inocente y no es neutral. La devastación y confusión o ambivalencia que genera es profunda y atenta abiertamente contra la estabilidad de la persona que lo ha sufrido.

Por María el Sáb 2 jul, 09:45

Coincido Juan, no subestimo para anda la cuestión. Son lisa y llanamente abusos y de los más retorcidos.

Para mí lo que diferencia un acto violento de uno netamente perverso (que en realidad termina siendo infinitamente más violento pero de un modo solapado) es que los perversos utilizan cosas o situaciones comunes y corrientes y las retuercen de modo que generan confusión, no es posible detectar la violencia ni la intencionalidad de sus actos.

Y si, en los casos en que una mujer abusa de un niño o niña es terriblemente más perverso, insidioso y difícil de procesar, en teoría en menos violento (físicamente hablando) pero rompe la cabeza.

Ejemplo: la mamá que baña a su hijo o le cambia los pañales. Culturalmente solemos pensarlo como un acto de amor puro hacia su retoño, de cuidado y muchas veces lo es. Pero hay madres (y padres) que utilizan este gesto habitual de cuidado como forma de abusar del niño. ¿Cómo puede una criatura discernir que la forma en que lo higieniza su mamá no corresponde? Aunque sienta cierta incomodidad, no entiende por qué, qué es lo que está mal y eso lo confunde, la madre lo confunde con sus palabras, viste el hecho de “abnegación” materna… Un espanto.

Es cierto que no es necesario que haya penetración para que un Abuso dañe y mucho, de cualquier forma están violentando tu cuerpo y tu mente, no están respetando tu espacio vital ni corporal.

Transcribo 1 caso relatado que encontré:

Manuela, 4 años

En el jardín maternal su maestra registra enuresis secundaria (1), elevada ansiedad, máximo interés por ver a sus compañeros varones en el baño y reiterados intentos de quitarles la ropa. Ante la determinación de la docente por conocer las posibles razones de esta conducta, y luego de la intervención del psicólogo institucional, la madre admite que su esposo es “muy cariñoso con ella… quizás demasiado… la baña él solo, le revisa el cuerpo todos los días, la lleva a la cama matrimonial para dormirla, desnudita… se encierra con ella para contarle cuentos… eso, ¿está mal?

Si bien es un abuso hombre-niña la mecánica es la misma: vestir de cuidado y cariño hacia el niño actos que son abusos sexuales. En el abuso madre-hijo esto es peor, la criatura tiene una dependencia absoluta durante muchos años hacia quien cumpla la función materna, de ese vínculo depende su vida nada menos.

Ahí es donde cobra vital relevancia la triangulación edípica: la capacidad paterna para ponerle un “palo en la boca” (como lo describe Lacan) al cocodrilo para que no devore a la cría. El padre es el tercero que actúa regulando la distancia madre-hijo, poniendo límites y normas. El problema es que si el padre se niega a intervenir o la madre no se lo permite, es garantía de desastre. Se genera un vínculo pegajoso, confuso, ambivalente, altamente enfermante.

Y si la madre además tiene rasgos marcadamente perversos y decide abusar sexualmente del hijo o hija… Ni hablar.

Por Juan el Sáb 2 jul, 10:26

En una dinámica de ASI madre-hij@ es muy difícil percibir claramente la gravedad de la transgresión.

La madre (la función simbólica y la persona) es un vínculo primario y primigenio e insustituible. A menudo he pensado en que hubiera sido diferente si el ASI lo hubiera cometido mi padre.

Porque con el ASI con la madre todo el vínculo deviene ambivalente, confuso y enfermizo o desestructurado. Deja huellas MUY profundas.

Y, por supuesto, distorsiona gravemente la expresión fluida de la propia intimidad o deseo, porque en el contexto de la relación abusiva con la madre, el ASI es planteado constantemente como una prueba de amor filial, como algo que expresa y refuerza el vínculo (un vínculo toxico y sumamente destructivo) con la madre.

Es muy duro. Mucho más difícil de lo que la gente se imagina.

Pedro el Sáb 2 jul, 17:36

Gracias por este post, ha sido catártico para mí. La pieza más importante que faltaba en mi puzle.

Juan el Sáb 2 jul, 22:52

Os agradecería mucho a todos los afectados por un ASI madre-hij@ que colaboréis si podéis en los hilos que he ido abriendo sobre este tema.

Es muy difícil progresar a solas y todos podemos apoyarnos y comprendernos mutuamente.

No sigamos la cadena. Esto es un tabú dentro de otro tabú y solo es una mordaza para uno mismo.

Necesito comprenderlo y elaborarlo tan profunda y rigurosamente como pueda. Esto ha sido un problema transversal en toda mi vida y no quiero renunciar a nada que pueda ayudar o ampliar y fortalecer el proceso de rehabilitación.

Alonso el Dom 3 jul, 01:50

Muchísimas gracias a todos por los comentarios. Creo que me voy sintiendo mejor con todo esto. Por supuesto, me fastidia muchísimo pensar que a mis 38 añitos esté descubriendo esto ahora, y haya pasado tanto tiempo sin entender nada. Pero, como se suele decir, nunca es tarde si la dicha es buena.

Hay mil cosas que quiero decir sobre lo que habéis escrito. No sé si seré muy participativo en el foro, porque siempre he tenido una gran tendencia a sabotear todos mis intentos de arreglar este tipo de problemas. Pero lo voy a intentar. Quiero responder a todos los comentarios, pero creo que algunas respuestas van a ser largas, así que iré poco a poco.

Juan escribió: Os agradecería mucho a todos los afectados por un ASI madre-hij@ colaborarais si podéis en los hilos que he ido abriendo sobre este tema.

Como digo, lo intentaré. Ahora mismo me siento ilusionado con la idea de entender y resolver este problema, y de ayudar a otros en situaciones parecidas si tengo la oportunidad. Intenté abrir tu hilo sobre el afecto sexualizado, pero sólo usuarios con acceso especial pueden verlo. He pedido a los administradores que me den acceso.

Juan escribió: Esto es un tabú dentro de otro tabú […]

Esto ha sido un problema transversal en toda mi vida […]

No entiendo muy bien estas dos frases. ¿Nos puedes explicar el significado?

Juan el Dom 3 jul, 12:56

Es un tabú dentro de otro tabú porque si la cuestión del ASI ya es sistemáticamente silenciada y estigmatizada, cuando es padecido por un hombre está un más oculto.

Y si el ASI fue cometido por la madre (tabú intocable) es aún más evidente.

Juan el Dom 3 jul, 13:26

En mi caso lo considero un problema transversal porque ha afectado y/o sigue afectando en todas las áreas de mi vida (con distintos grados). Sería como el producto final, la consecuencia lógica o un ‘destilado’ como un aguardiente de toda la disfunción que viví en mi infancia y adolescencia.

Alonso el Lun 4 jul, 14:43

Entiendo. En mi caso, y supongo que en el de los demás que hayan vivido esto, también es un problema transversal. Afecta a mi salud, a mi sexualidad, a mi vida académica, laboral, de pareja, social, familiar (o más bien a la ausencia de estas)… A todo, afecta absolutamente a todo lo que hago.

Alonso el Miér 06 Jul, 15:03

Juan: Acabo de ver el vídeo sobre hombres supervivientes de ASI que has publicado en mi hilo sobre información general. Parece que en este vídeo sólo hablan de ASI cometido por hombres. ¿Qué parecidos y diferencias hay entre lo que se dice en este vídeo y el ASI cometido por mujeres?

Me llama la atención la cantidad de veces que se repite la idea de que los supervivientes de ASI masculinos tienen problemas con la identificación de su sexualidad. Sin embargo, parece que esto se relaciona sobre todo con el ASI de hombres a niños. También observo en mí ese problema, aunque el ASI que sufrí (o sufro) lo cometiera una mujer. Suelo decir medio en broma que tengo un lado femenino muy desarrollado. La última mujer con la que salí decía que “mi madre tiene una influencia castrante sobre mí”, y subrayaba la palabra “castrante” (la sensibilidad no es su punto fuerte).

Sin embargo, no tengo la sensación de tener problemas importantes con respecto a mi orientación sexual. Tengo claro que soy principalmente heterosexual. Tengo la sensación de que también tengo una pequeña tendencia homosexual, pero no es algo que me preocupe especialmente. Hace un año me besé con un hombre, más que nada por probar, y no me gustó mucho, pero tampoco me pareció horrible ni nada parecido.

Soy homófobo, pero mi homofobia es mucho más suave que la de la mayoría de los hombres que he conocido, y parece que proviene de la cultura homofóbica en la que he crecido. He tenido amigos gays, y en general me siento a gusto en compañía de hombres homosexuales siempre que no hablen de forma muy explícita de sus experiencias sexuales.

En fin, no sé si algo de esto tiene que ver con mi ASI o es simplemente una parte “normal” de mi desarrollo sexual.

Alonso el Miér 06 Jul, 15:18

Se me ocurre que puede venir bien cambiar el título de este hilo y dejarlo simplemente en “Abuso sexual madre-hijo”. ¿Qué os parece?

Juan el Miér 06 Jul, 16:13

Soy un hombre bisexual y he pasado (entre otros) por un ASI madre-hijo.

Quisiera decirte con todo el respeto que NO comparto tu homofobia.

Haber padecido un ASI no crea ni la orientación sexual ni la escala de valores.

Es decir, nunca he sufrido por mi orientación ni he pensado nunca que soy bisexual por el impacto de un ASI. Mi orientación me ha dado libertad y goce de mí mismo, a pesar del ASI (es una reparación, no el efecto de un trauma). La homofobia me parece limitante e innecesaria. Ser heterosexual es una opción tan válida y digna como las otras. Ser homófobo, una decisión (pienso que equivocada).

Juan el Miér 06 Jul, 17:40

Para información sobre el ASI cometido por mujeres el artículo adjuntado en mi respuesta de ayer es un buen planteamiento técnico.

Jardín el Miér 06 Jul, 17:44

Alonso escribió: no tengo la sensación de tener problemas importantes con respecto a mi orientación sexual. Tengo claro que soy principalmente heterosexual. Tengo la sensación de que también tengo una pequeña tendencia homosexual
[…]
no sé si algo de esto tiene que ver con mi ASI o es simplemente una parte “normal” de mi desarrollo sexual.

La orientación sexual no es ninguna “secuela” de los ASI. Te paso el link a las secuelas para que lo compruebes tú mismo:
http://forogam.foroactivo.com/t76-lista-de-secuelas-efectos-secundarios-del-incesto?highlight=secuelas

Los ASI sí que pueden dejar secuelas en el ámbito de la sexualidad:

“26. Problemas sexuales: las relaciones sexuales son “sucias”; aversión a que te toquen, especialmente durante un examen ginecológico; fuerte aversión a (o bien una necesidad de) actos sexuales en particular; sensación de que tu cuerpo te ha traicionado; dificultad para integrar la sexualidad física y las emociones; confusión o traslape de afecto/sexo/dominación/agresión/violencia; necesidad de buscar poder en el terreno sexual, lo cual en realidad es una reactuación sexual (auto abuso, manipulación –especialmente en las mujeres–; abuso hacia otras personas –especialmente en los hombres–); seductividad compulsiva, o ser compulsivamente asexual; necesidad de ser la agresora en la actividad sexual, o no serlo en absoluto; relaciones sexuales impersonales y “promiscuas” con personas extrañas, en combinación con una incapacidad de tenerlas en el contexto de una relación íntima (conflicto entre la actividad sexual y el afecto/amor); prostitución; ser un símbolo sexual o actriz pornográfica; reactuación sexual para satisfacer las necesidades de cólera o venganza; adicción a la actividad sexual; evasión de la actividad sexual; paralización sexual; llanto posterior al orgasmo; sensación de que todo avance sexual es una persecución, lo cual se percibe como una violación; sexualización de todas las relaciones significativas; respuesta erótica al abuso o la cólera de otra/s persona/s; fantasías sexuales de dominación o de una violación real (cuyas consecuencias son culpa y confusión); embarazo en la adolescencia. Nota: La homosexualidad NO es un efecto secundario del incesto.”

Es decir, debido a un ASI podrías no querer tener sexo, o tener limitaciones en ese ámbito. Pero la homosexualidad, además de NO ser un problema sexual, tampoco es una secuela.

De hecho, como puedes ver, en este foro hay gente de todo tipo: heterosexuales, homosexuales y bisexuales.

Es posible que hayas llegado a esa conclusión porque “parece” que en este foro hay más gente homosexual o bisexual de “la media”, por decirlo de alguna forma. Pero yo creo que eso se debe simplemente a que en este foro la sexualidad está más visibilizada. La gran mayoría tenemos algún tipo de problema en ese ámbito, así que recurrimos a este foro para contarlo. De ahí que sepamos la orientación sexual de muchos de los foreros. Pero fuera de este foro simplemente “asumimos” que, a no ser que nos digan lo contrario, todo el mundo es heterosexual.

Por si te interesa, yo soy mujer, heterosexual, con pareja estable. Tengo 35 años y nunca he tenido dudas sobre mi orientación sexual. Durante mucho tiempo no fui consciente de tener problemas en el ámbito sexual, pero sí que los he tenido y los tengo. Es posible que, a medida que avances en tu sanación, te des cuenta de que cosas que considerabas “normales” en el sexo no lo son, sino que es algo que realmente se trata de una secuela. Si te acaba pasando eso, tranquilo, puede superarse igual que todo lo demás

Alonso escribió: Soy homófobo, pero mi homofobia es mucho más suave que la de la mayoría de los hombres que he conocido, y parece que proviene de la cultura homofóbica en la que he crecido. He tenido amigos gays, y en general me siento a gusto en compañía de hombres homosexuales siempre que no hablen de forma muy explícita de sus experiencias sexuales.

En cuanto a la homofobia, yo he crecido al igual que tú y al igual que Juan en una sociedad hetero-patriarcal, pero no soy homófoba. Juan dice que ser o no ser homófobo es una decisión. En mi caso yo no lo veo como una decisión, sino que simplemente es que nunca le he dado importancia a la orientación sexual de mi entorno…

Una de las secuelas sí que es “aversión a un grupo de gente o colectivo”. Es decir, podría ser que te diera miedo siempre que vieras a una mujer morena, por ejemplo. O a gente de una raza específica. Pero la homofobia como tal no la veo como secuela, y más en tu caso en que hablas de abusos de una mujer, pero la repulsa te la crea la homosexualidad…

Alonso el Jue 07 Jul, 22:28

Homofobia e identidad sexual

Juan escribió: La homofobia me parece limitante e innecesaria. Ser heterosexual es una opción tan válida y digna como las otras. Ser homófobo, una decisión (pienso que equivocada).

Me gusta llamar a las cosas por su nombre. Cuando estaba en el instituto hicieron una encuesta sobre el racismo en mi clase. Los treinta alumnos respondieron “no” a la pregunta “¿eres racista?”, pero diez o doce respondieron “sí” a la pregunta “¿sientes desconfianza hacia los gitanos?”. Esos alumnos eran racistas, pero decían que no lo eran porque la palabra “racista” está mal vista. Yo no quiero hacer eso. Al pan, pan, y al vino, vino.

La homofobia no es una decisión, es una emoción. Yo nunca decidí ser homófobo. Mi homofobia es la aversión que siento cuando presencio (o me hablan en detalle de) actos sexuales entre hombres. Como la mayoría de españoles (y de personas de muchos otros países) he crecido en un entorno en el que la homosexualidad se considera algo muy negativo y la heterosexualidad algo muy positivo. Probablemente mi homofobia parte de ese entorno. Estoy convencido de que la inmensa mayoría de los españoles siente algo parecido, pero no lo dice porque “queda mal”.

Si la homofobia fuera una elección, elegiría eliminarla ahora mismo, igual que me libraría de mi fobia hacia las agujas o hacia las arañas. Pero eso no es posible, no puedo cambiar esas emociones simplemente eligiendo cambiarlas.

Hace unos años me hice muy amigo de R, un hombre estrictamente homosexual. Un día le dije que soy homófobo. Se quedó perplejo. Pero se quedó pensando, y después de un rato me dijo “sí, supongo que en el fondo todos somos homófobo”.

Alonso el Jue 07 Jul, 22:48

Jardín escribió:
La orientación sexual no es ninguna “secuela” de los ASI.

Lo sé. Parece que mi mensaje no ha sido muy claro. No me preocupa si el ASI afectó a mi orientación sexual. Lo que me interesa saber es si el ASI afectó a mi percepción de mi orientación sexual y a mi percepción del sexo en general. Traduzco la parte del vídeo que me llevo a escribir ese mensaje:

En cuanto a la orientación sexual, los niños que se estaban desarrollando para ser heterosexuales se hacen todo tipo de preguntas: “¿Por qué me eligió a mí? Debió ver algo en mí que yo mismo no veo. ¿Me sentí excitado?” Los adolescentes tienden a excitarse sexualmente con facilidad, especialmente si los tocan de forma sexual. Pero eso asusta mucho a alguien que está empezando a aceptar su crecimiento, madurez y su identidad heterosexual u homosexual.

No parece que Gartner sugiera que el ASI afecte a la orientación sexual del adolescente. Parece que sugiere que afecta a su percepción de su propia sexualidad. Esa es mi cuestión. Gartner habla de ASI homosexual, pero yo me planteo si el ASI heterosexual que sufrí puede afectar también a mi percepción de mi sexualidad. Concretamente, ¿es posible que mi homofobia esté relacionada con el ASI? Si es así, ¿es posible que sea una forma de rechazar mi propia homosexualidad? Y si no es así, ¿es posible que el ASI haya afectado a mi percepción de mi sexualidad de alguna otra forma?

Poco después de estos mensajes hablé de David Deangelo y mi participación en la comunidad de seducción, y el apoyo que había recibido hasta ese momento se convirtió en intolerancia, prejuicios, insultos, discriminación, acoso,  y finalmente censura. Si mal no recuerdo, este es el último mensaje que escribí, del que guardaba un borrador:

He llegado a estar muy ilusionado con la idea de que este foro me ayudara a compartir mis sentimientos con personas que me entendieran y a las que yo pudiera entender. Veo que estaba muy equivocado, que aquí predomina la intolerancia, y que en el nombre ForoGAM sobra la A de AYUDA.

Está claro que en este foro está bien visto ser distinto, pero no “demasiado distinto”. Supongo que cuando empecé a contar mi problema sólo parecía “un poco distinto”, así que recibí bastante apoyo, pero cuando he empezado a contar todo el trabajo que he hecho para resolverlo y el éxito parcial que he tenido con ese trabajo, ya he empezado a parecer “demasiado distinto”. A partir de ahí me habéis juzgado, insultado, e incluso invitado no muy sutilmente a abandonar el foro.

Me he aburrido de explicar que no quiero hacer daño a nadie sino todo lo contrario. Me he aburrido de explicar la extraordinaria importancia que ha tenido la comunidad de seducción en mi proceso de sanación, y que de todo lo que hay en la comunidad me quedo con el “sé honrado”. También me he aburrido de explicar que mi homofobia es una emoción, no un pensamiento, que no me gusta y que estoy intentando enfrentame a ella.

Pero a pesar de todas mis explicaciones sobre el abuso que sufrí y las secuelas que me ha dejado, habéis decidido identificarme con una frase que no sé de dónde sale y que no he oído en mi vida (“Llamar a tu ex cuando no agarras nada en un bar siempre es opción, es como un tiro de esquina de última hora en donde sube hasta el portero”. A saber de dónde habrá salido esa perla). A pesar de todas mis explicaciones, al final lo único que he encontrado ha sido discriminación, prejuicios, insultos (prepotente, machista, etc.), burlas, acusaciones de presumir de las secuelas que sufro (tiene narices), comentarios desmoralizantes sin conocimiento (ahora me entero de que estos años de terapia he estado “sin apenas avanzar”), y una invitación muy poco sutil a dejar el foro.

Némesis
Hablar de un tío que se dedica a explicar cómo atraer HERMOSAS  mujeres y destacar de la competencia, cómo saber si ella está lista para ser besada, que enseña los secretos para acercarse a las mujeres de forma natural , a partir de las conversaciones y conseguir citas, o cómo ligar utilizando el contacto visual y lenguaje corporal, no me parecen consejos para dejar en un foro de abusos sexuales infantiles, la verdad…

Te pido disculpas, Némesis. En mi ignorancia, yo había pensado que los supervivientes de abusos infantiles también teníamos derecho a tener citas con mujeres y a besarlas. Incluso se me había llegado a ocurrir que podríamos llegar a tener una relación con una mujer que nos pareciera guapa. Pero ya veo que estaba equivocado. Gracias por sacarme de mi error. Ya le explicaré a S, mi ex, que hizo muy mal en estar doce años conmigo porque, por algún motivo que se me escapa, está muy mal visto que quienes hemos sufrido abusos infantiles estemos con mujeres guapas (y no digamos ya que aprendamos cómo conseguirlo).

En fin, creo que aceptaré la invitación y buscaré un lugar en el que la la gente sea tolerante, se acepte a los supervivientes de TODO TIPO de abusos sexuales infantiles, y no se discrimine a los que han dedicado su vida a superarlos.

Me alegro mucho de que vivamos en el siglo XXI en una sociedad que al menos en parte está dispuesta a comprenderos y escuchar lo que os han hecho. Me alegro de que no viváis en el siglo XIX, en el que la sociedad os habría discriminado y maltratado, como estáis haciendo conmigo, si os hubierais atrevido a contar el abuso que habéis sufrido y las secuelas que os ha dejado.

Familia de Valencia: Mentiras secretas

Mercedes me contaba en secreto las mentiras sobre tu familia porque “de la familia de papá no se puede hablar”. Una de sus frases favoritas era “Es que a papá no se le puede nombrar a su familia, y menos a su madre, porque se pone hecho un basilisco”. Eso también era mentira, por supuesto. Las poquísimas veces que contabas algo sobre tu familia, y Virginia, Julia o yo nos atrevimos a preguntarte, tú no te enfadabas. De hecho, te gustaba contarnos historias sobre ellos. Pero nunca surgía de nosotros preguntarte, porque si Mercedes decía que no habláramos de tu familia, no hablábamos y punto.

Cuando sí te enfadabas, y mucho, era cuando Mercedes hablaba de tu familia. Pero sólo cuando hablaba ella, porque ella sabe cómo conseguir que te pongas violento: Poniendo verde a tu madre. La estrategia de Mercedes era brillante: Cuando estábamos todos en casa y vosotros dos estabais en vuestra habitación se ponía a decir mierda de tu madre. Tú te ibas cabreando cada vez más y empezabas a gritar. Virginia, Julia y yo te oíamos y nos poníamos en alerta para intervenir. Mercedes seguía soltando mierda hasta que conseguía que te liaras a ostias con ella. Entonces se escapaba corriendo de la habitación “llorando” y pidiendo socorro. El resultado: Ella quedaba como la víctima indefensa. Tú como el malo malísimo del que la teníamos que proteger. Y los abuelos y los tíos como unos monstruos. Tan monstruos que sólo con mencionar su nombre tú te liabas a ostias de la mala leche que te daba recordar que son tu familia (todo esto explicado en detalle por Mercedes, por supuesto).

Tú nunca has negado lo que decía Mercedes, y sigues sin negarlo. Cuando te pregunté el año pasado tú mismo me lo confirmaste todo diciéndome “Es posible que mamá haya influido en ti” (con toda la mierda que me contaba sobre tu familia) y “no digo que mamá no tenga razón”. Vamos, que tú también piensas que en tu familia son todos unos avariciosos mezquinos que nunca se han molestado en tener un detalle con nosotros, ¿no? Desde luego, eso es lo que nos has transmitido durante treinta años.

Lo que nos transmitiste una y otra vez es que si te liabas a ostias con Mercedes cuando hablaba mal de tu madre no era porque no tuviera razón. Al contrario: lo hacías porque tenía razón y no lo soportabas. Nunca nos dijiste que Mercedes mentía. Incluso el día que nos pediste que te permitiéramos que la golpearas, nos dijiste que el problema era que hablara de tu madre, no que mintiera.

Por medio de los constantes insultos de Mercedes a tu familia y de tu silencio cómplice nos grabasteis a fuego la idea de que tus padres y tus hermanos son unos monstruos, especialmente tu madre y tu hermana Ana Mari. Ahora entiendo por qué tanto tabú y tanto secreto con tu familia. No era porque fueran unos monstruos y hubieran hecho cosas horribles, sino todo lo contrario. Era porque siempre nos trataron bien, y si nos hubiera dado por hablar de ellos abiertamente, tarde o temprano habríamos acabado descubriendo las mentiras de Mercedes.

Mercedes miente sobre la familia de Valencia

Correo enviado a Ernesto:

Con su manipulación de 1982 Mercedes consiguió quitarse a tu familia de en medio durante un tiempo, pero para seguir manteniéndonos alejados necesitaba más. Necesitaba convencernos de que son unos monstruos de los que era mejor no saber nada. Y lo consiguió, vaya si lo consiguió.

Hasta donde me alcanza la memoria he oído a Mercedes ponerlos verdes cientos de veces, diciendo que siempre nos han tratado fatal, que a ti te maltrataron desde que naciste y que son unos mezquinos avariciosos. De hecho esa era la excusa que ponía Mercedes para justificar tu comportamiento criminal: Que estás muy traumatizado por los maltratos de tus padres.

Mercedes me ha contado “en secreto” mil cosas horribles sobre tu familia, todas mentira. Supongo que a Virginia y Julia les habrá contado mentiras parecidas. Según Mercedes, tú le contaste que tu madre te trataba fatal. Cuando eras un bebé le pedías a tu madre que te cogiera en brazos y tu madre pasaba de ti. Reservaban la mejor comida para tu hermana Ana Mari, que era la princesita, y a ti te hacían pasar hambre. En toda tu infancia el abuelo sólo te sacó una vez a pasear, e incluso esa vez no te prestó atención en todo el camino.

Según ella, a Virginia, a Julia y a mí también nos trataron fatal, claro. A Virginia ni siquiera la atendieron cuando se puso enferma. Una frase que le encantaba era “Esa gente que en toda su vida no fue capaz de haceros un triste regalo”.

Sigo sin entender cómo yo me creía todas esas mentiras cuando incluso hoy en día recuerdo que los tíos y los abuelos me trataban como a un rey e incluso recuerdo un regalo que me hicieron siendo muy niño. Supongo que los niños tienen una confianza tan ciega en su madre que creen más en lo que ella dice que en lo que ven sus propios ojos. Yo creía que Mercedes me quería y me creía todas sus mentiras a pies juntillas. Si Mercedes decía que los abuelos y los tíos eran unos monstruos, debía ser verdad, porque Mercedes era “mi mamá” y yo confiaba en ella.

Mercedes elimina a la familia de Valencia

Carta a Ernesto:

Parece que olvidas que eres un criminal. Parece que olvidas los crímenes que Mercedes y tú cometisteis contra Julia y contra mí (me imagino que contra Virginia también, pero eso no alcanzo a recordarlo aún). Te iré “refrescando la memoria” sobre esos crímenes. Vayamos por partes:

Para Mercedes siempre ha sido fundamental mantenernos a los cuatro solos y aislados, para así poder controlarnos sin interferencias externas. En 1982 te manipuló para que nos quitaras a nuestra familia paterna (es decir, la tuya directa). Estábamos pasando unos días en Torrente. Un día “se te cruzaron los cables” (es decir, le dejaste a Mercedes que te los cruzara) y le armaste un cirio enorme a tu madre. La pusiste verde, le dijiste de todo, te liaste a golpes con todo lo que había por medio, rompiendo cuadros y destrozándolo todo. Todo esto delante de Julia, que tenía tres añitos. Ese mismo día volvimos a Galicia y nunca más nos llevaste a ver a nuestra familia.

Tus hermanos y tus padres, como es lógico, se cabrearon muchísimo contigo. Estuvieron meses sin hablarte. Dos años después Inma hizo el esfuerzo de intentar hacer las paces y fue con Paco y Ana a visitarnos a Galicia. Inma iba asustada, temiendo que le fueras a montar otra bronca. Afortunadamente, esa vez te comportaste con un poco de respeto, pero seguiste manteniéndonos aislados de tu familia. Ellos te invitaban a que fuéramos a Torrente, pero tú siempre te inventabas excusas para no ir. Le hiciste a Mercedes el trabajo sucio de quitar a tu familia de en medio.